EL ÚLTIMO CAPÍTULO DE LA SERIE
EL ÚLTIMO CAPÍTULO DE LA SERIE Por M ario Alberto Moreno (Crédito de fotografía Martín Borboa Gómez, Fotografía de un cuadro de Francisco Toledo) Esa descarga no era para él, no así de esa manera. Nadie en la colonia supo por qué Ernesto, el policía de la fábrica, había muerto, siempre tan callado, con una sonrisa permanente que hacía que sus ojos brillaran, siempre con unos “buenos días” que a las trabajadoras les encantaba. Un rostro equilibrado y pestañas largas. Fue una época de luchas sindicales en las que se pedían mejores condiciones de trabajo, un salario digno y la salida del subgerente que se había pasado de tintes con varias de las muchachas que ahí laboraban. Primero fueron paros escalonados, después marchas en las calles y manifestaciones frente a la Presidencia Municipal lo que provocó algunos disparos al aire por parte de los gendarmes. Ernesto no tenía una predilección por los bandos y su único interés era cumplir con sus turnos nocturnos para ver sus series de te...