LO QUE MUEVE AL MUNDO
LO QUE MUEVE AL MUNDO
Por Martín Borboa Gómez (en base a un texto de Iván S. Turgueniev)
Leyendo el libro del gran autor ruso Iván S. Turgueniev, "SENILIA: realidades, alucinaciones y fantasías", (Editorial Offset, México, 1985) obtenido en el "Trueque de libros" que organiza la Biblioteca Fray Bartolomé de las Casas, en Azcapotzalco, Cdmx, encontré un texto especial.
Un texto que ilustra qué es lo que mueve al mundo.
Y no sólo a la humanidad.
El texto se llama "Los dos hermanos", dice así:
"Es una aparición. Son dos ángeles, dos genios...
Digo ángeles, digo genios, porque no llevan vestiduras en el cuerpo y sí a la espalda, poderosas y amplias alas.
Los dos son jóvenes.
Uno de ellos tiene cabellos rizados y negros, ojos oscuros, de mirada ávida y alegre, rostro audaz y malicioso y labios sensuales, donde la mocedad, segura de su poder, sonríe con aplomo indolente.
Ancha corona de flores ciñe sus cabellos. la manchada piel de leopardo, sujeta con una flecha de oro en el hombro, cae por la espalda, y el torso.
Las plumas de sus alas tienen un reflejo rosa, que se acentúa en las extremidades de un rojo tan vivo como si hubiesen sido empapadas en sangre fresca.
De vez en cuando se abren y agitan rápidas y trémulas con un ruido armonioso de lluvia primaveral.
El otro jóven es seco y pálido.
Bajo la piel dibújansele los costillares a cada movimiento de la respiración. Tiene los cabellos rubios, finos y lisos, los ojos, enormes y redondos, de un gris pálido, con mirada inquieta y extrañamente clara.
Todas sus facciones son afiladas: la nariz, estrecha y aquilina, la barba, puntiaguda, cubierta de vello ralo, la boca, pequeña y entreabierta, con dientes como de pescado. Los labios secos, no han sonreído jamás.
Es un rostro terrible, despiadado, implacable. Sin que, por otra parte, el rostor del otro -del guapo mozo- aunque bello y dulce, parezca compasivo.
Alrededor de la cabeza del segundo hay sólo unas espigas huecas y rotas, atadas con una cinta arrugada.
Un grosero tejido gris cíñele por los riñones; sus alas, de un azul oscuro, muévense con movimiento puasado y amenazador.
Los dos jóvenes parecen compañeros inseparables.
Cada uno de ellos se apoya en el hombro de su amigo:
La mano carnosa del primero pende como un racimo sobre la clavícula seca del otro.
El brazo y la zarpa descarnada del segundo, con sus dedos largos y secos, se adhieren sobre el hombro afeminado dle primero a manera de sierpe.
Y oí una voz que dijo:
"Frente a tí están el amor y el hambre.
Dos hermanos gemelos, móviles de la existencia".
"Todo lo que vive se pone en movimiento para nutrirse y renovarse".
"¡El amor y el hambre!... su fin es idéntico.
Es necesario que la vida no cese, que se sostenga y reanude.
(Imágenes: internet)