ALPINISMO EN IZTACCÍHUATL
ALPINISMO EN IZTACCÍHUATL
Por Ana María García Alvarado
Quien ama los volcanes, a veces quiere captar la belleza de los paisajes que se crean con ellos, en otras épocas las pinturas fueron parte de dar a conocerlos, y plasmar como era su entorno en las fechas en que se realizaron. (1)
Hoy día, las fotos y videos son una forma de captar momentos de visitas, o bellos paisajes. Otros tantos no se contentan con solo verlos a la distancia.
Este artículo tiene como fin dar un pequeño homenaje a aquellas personas que no se quedaron viendo de lejos los volcanes. Se atrevieron y lograron estar en su cima. A algunos les costó la vida, a otros solo golpes.
En mi caso quiero comentar que una de mis vecinas de las cuales desconozco su nombre, le gustaba escalar el Iztaccíhuatl, frecuentemente acudía a este lugar, era una mujer hermosa, siempre andaba con botas y short, era de mediana estatura y larga cabellera, pero era sordomuda, por eso eran pocas las personas que podían tener amistad o comunicarse con ella.
Varias veces la vi a ella y a sus hijas hablarse entre sí a señas. Un día allá por los años 70, en la colonia, se empezó a comentar que sufrió un accidente y estaba desaparecida. A los pocos días la encontraron muerta.
Ella fue de las primeras personas que oí que fueron cremadas y sus cenizas fueron esparcidas por un helicóptero allá en la cima donde tanto le gustaba estar.
No tengo foto de ella ni encuentro referencias a este
accidente. Sus familiares ya no viven en la colonia Del Recreo. Sin embargo,
queda como recuerdo que fue una mujer sordomuda, conquistó muchas veces el
Iztaccíhuatl y vivió en Azcapotzalco.
ANTECEDENTES
Pero ¿cómo surge la idea de querer subir a las montañas y conocer sus secretos?
“El alpinismo o montañismo surge en 1492, cuando Antoine De Ville realizó el primer ascenso al Mont Aiguille. Sin embargo, la fecha considerada como el punto de partida del deporte de alta montaña es el 8 de agosto de 1786, cuando Jacques Balmat, llega a la cumbre del Mont Blanc, la cumbre más elevada de Europa, junto con el doctor Paccard.
Durante el siglo XX, a finales de los años 20 y principios
de los 30, en los Alpes europeos los alpinistas se lanzaron a la conquista de
las grandes y frías paredes, a partir de 1960, nuevos sistemas de anclajes y
herramientas permitieron llegar más y más lejos.
Al deporte de escalar en la alta montaña se le denomina alpinismo porque surgió en los Alpes.
Las características son básicamente una altitud por encima de la cual no es posible la vida vegetal perenne y la vida animal es bastante precaria (este factor depende de la latitud en que se encuentre la montaña) y una temperatura promedio baja, porque las montañas están cubiertas de hielo o nieve (de ahí la necesidad de llevar la ropa y calzado especial ya que muchos de los accidentes y muertes se pueden presentar por no llevar este equipo).
Por lo general la presión atmosférica es muy baja, lo que
ocasiona en la persona no aclimatada el mal de montaña entre otros padecimientos. Hoy día otro factor a
considerar es la radiación ultravioleta, que es elevada y es necesario cubrir la
piel con protectores solares para no sufrir quemaduras en diferentes grados”.
EL ALPINISMO EN MÉXICO
En nuestro país, el alpinismo se practicaba desde la época
prehispánica, en las Relaciones Originales de Chalco-Amecameca se encuentra el
testimonio de un ascenso al Popocatépetl en el año 3-caña (1289). (2)
“Quetzalcóatl durante su huida a Tlapallan después de la
caída de Tula, como lo relata Sahagún (1985, p. 203) en el libro III, capítulo
XIV: El dicho Quetzalcóatl, yéndose camino más adelante, a la pasada de entre
las dos sierras del Volcán y la Sierra Nevada, todos los pajes de dicho
Quetzalcóatl, que eran enanos y corcovados, que le iban acompañando, se le
murieron de frío dentro de la dicha pasada de las dichas dos sierras; y el
dicho Quetzalcóatl sintió mucho lo que le había acaecido de la muerte de los
dichos pajes, y llorando muy tristemente y cantando con lloro y suspirando,
miró la otra sierra nevada que se nombra Poyauhtécatl (Pico de Orizaba), que
está cabe Tecamachalco”... Según fray Juan de Torquemada en los volcanes
existía un importante puerto comercial y ritual que recibía el nombre de
Cuauhíchcac, el “tajón del águila” en su
obra “Monarquía Indiana”, que ahí se levantaba un teocali denominado Ithualco,
el “patio del diablo”.
“Resulta sorprendente que Hernán Cortés entre a la Cuenca de México pasando en medio de los volcanes, justamente por donde salió Quetzalcóatl, una conjetura que como otras coincidencias, llevaron a los mexicanos al trágico error de haber considerado la llegada de Cortés como el retorno del dios Quetzalcóatl.
Éste y Cortés toleraron las inclemencias del clima, propio de los altos volcanes de Anáhuac. Las tropas del conquistador fueron sorprendidas por una nevada, como lo refiere Bernal Díaz del Castillo. Por su parte, Cortés, en la segunda de las Cartas de relación, se asombra por la presencia de nieve: “están dos sierras muy altas y maravillosas, porque en fin de agosto tienen tanta nieve que otra cosa de lo alto de ellas sino la nieve….”. Un 01 de noviembre de 1519, cuando parte de Cholula intentando llegar a México-Tenochtitlán, siguiendo un camino accidentado por una ruta a través de los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl, travesía que era parte de su estrategia militar.
En la actualidad se evoca la voluntad militar de los
españoles y sus aliados con un monumento en el paraje conocido como Paso de
Cortés.
Foto internet,
mostrando una comitiva explorando.
A este lugar llegó una comitiva mexica encabezada por Tzihuacpopocatzin, quien fingía ser el mismo Moctezuma, para obsequiarle a Cortés joyas y alhajas de oro, y así detener su paso a Tenochtitlán. Eran de tal cuantía los obsequios, que según la “Historia antigua de México” de Francisco Xavier Clavijero (1987, p. 330) alcanzaban un estimado de 3,000 pesos.
León-Portilla (1980, p. 53) apunta al respecto: “como si fueran monos levantaban el oro […], como que se les renovaba y se les iluminaba el corazón […]. Como unos puercos hambrientos ansían el oro…”. Ésta fue la reacción de los conquistadores al recibir tal riqueza. Al no ser suficiente el oro para detenerlos, Moctezuma envió hechiceros al lugar, pero nada pudieron hacer”. Por estos datos los volcanes del Valle de México son parte de la historia de México”. (3)
Para 1519 se registra, el ascenso de Diego de Ordaz se torna en una hazaña del siglo XVI, que atribuyeron a un puñado de hombres el mérito de ser los primeros en alcanzar la cima del Popocatépetl. A el Paso a Cortés se puede llegar desde Puebla.
La escalada en roca comenzó en los años 40 y 50. La iniciaron tres grupos; uno en Cdmx, otro en Pachuca y uno más en Monterrey. Estos empezaron a escalar empíricamente. Uno de los grandes representantes de esta época fue Santos Castro, quien escaló numerosas rutas en el Parque Nacional El Chico, en las Ventanas, los Frailes y el Circo del Crestón. En el Iztaccíhuatl abrió la ruta del Centinela, que mide 280 m.
En los años 70 los mexicanos Sergio Fish y Germán Wing, introdujeron el equipo y la ideología de la escalada que se realiza en Yosemite.
En la actualidad y gracias a las redes sociales podemos incorporarnos a grupos que pueden guiarnos y tratar de escalar las cumbres principales de nuestro país.
En los años 70 se juntaban varias personas, compraban un equipo mínimo, uno de ellos era colocado en sus botas, (se trataba de un tipo de calzado de metal en picos, que cuando estos viajes se terminaron fueron vendidos como fierro viejo).
Muchos cuentan sus hazañas en subir a estas cimas. Incluso tienen fotos, que por estar en diapositivas no puedo presentar aquí.
Algunos me contaban que en carro se podía subir desde San Rafael a la rodilla del Iztaccíhuatl, algo que no creí en su momento y retaba a que me llevaran, lo que no sucedió.
Hoy día sé que hay rutas para subir, que cada una tiene su nombre, algunas por características del lugar y otras por refugios que se han establecido con el tiempo. Por lo anterior rescato este relato que nos permite conocer parte de lo que aquí comento.
IZTACCÍHUATL: LA ARTISTA DE LA LUZ
La escalada inicia en Llano Grande, con dirección al valle del Teyotl, rumbo al sur, en cuya base de la pared se encuentra el refugio del mismo nombre. Este primer tramo se recorre en automóvil. Después, a pie, rumbo al oriente se debe avanzar por la canaleta rocosa más prominente, que conecta con la Cabellera oriente de la Cabeza del Iztaccíhuatl y la base del Teyotl.
Una vez alcanzado el collado que forman estos tres puntos hay que dirigirse hacia el sur, caminando diagonalmente por la zona rocosa de la Cabellera oriente, es decir del lado de Puebla.
Siguiendo este trayecto se avanza rumbo al Cuello, en diagonal ascendente a través de un canalón nevado, que lleva directo hacia el collado que forman la Cabeza y la arista proveniente del Pecho.
Una vez alcanzado el Cuello se sigue en dirección sur por la llamada Arista de la Luz que conecta con la cumbre, que es el Pecho del Iztaccíhuatl.
Esta ruta es más corta y directa que la normal o de la Joya, pero requiere un mayor cuidado y conocimiento de las técnicas de escalada.”
Volcán Iztaccíhuatl o Mujer Dormida: con sus 5,230 m de
altitud, es la tercera montaña más alta del país y es ahora el volcán nevado
más visitado de México. Su nombre significa en náhuatl Mujer Blanca. Tiene
muchos accesos, pero uno de los más comunes es la ruta que recorre todo el
volcán desde los Pies (Amacuilécatl) hasta El Pecho.
En la población de Amecameca se puede conseguir un transporte que nos lleve a La Joya, a 3,940 m de altitud, sitio donde inicia el ascenso.
Aquí debemos tomar la ruta que sube hacia una pared y luego se desvía. Es importante no perder este camino que sigue por varias aristas y collados. Después de abandonar los últimos árboles, debemos recorrer una vereda con mucha pendiente, luego ya no hay vegetación. Al término de ésta, el camino nos lleva hacia una ladera rocosa que desemboca en el Segundo Portillo (de puerto o collado).
A partir de aquí la ruta es inconfundible y basta con pasar
por todos los refugios que hay en el trayecto para llegar a la cima. La
recomendación más importante para quienes no conozcan bien la montaña es
realizar el ascenso en compañía de alguna persona u organización
especializadas. El tiempo aproximado desde La Joya fluctúa entre seis a nueve
horas.
[1] En otro articulo de la revista ESCRIBOSFERA "Dr. Atl. volcán Paricutín" ( Por Martín Borboa Gómez) podemos observar como este pintor y José María Velasco que es mi favorito, recrean a los volcanes a su estilo muy particular.
[2] /www.mexicodesconocido.com.mx
[3] arqueologiamexicana.mx/mexico-antiguo/paso-de-cortes Ismael
Arturo Montero García. Arqueólogo, maestro en historia de México, doctor en
antropología con posdoctorado en antropología ecológica. Miembro del
SNI-Conacyt. Premio Nacional al Mérito Forestal 2002. Asesor de la Comisión
Nacional de Áreas Naturales Protegidas. Director del Centro de Investigación y
Divulgación de la Ciencia de la Universidad del Tepeyac. Montero García, Ismael
Arturo, “Paso de Cortés”, Arqueología
Mexicana, núm. 160, pp. 77-81.