DON GREGORIO
DON GREGORIO
Entrevista a Cristina Cervantes Reyes
Por Martín Borboa Gómez
Es agosto de 2023, está en curso la publicación de artículos por la Convocatoria del tema “Volcanes”, en la revista Escribosfera.
Ya han salido algunos artículos, y una lectora y gran amiga que los ha ido leyendo todos, Cristina Cervantes Reyes, originaria de Atlixco, Puebla, me comentó que tiene algunas anécdotas con un volcán, y hoy la entrevisto para luego transcribir aquí sus palabras:
ENTREVISTA
MB: Buenas tardes, por favor Cristina cuéntanos acerca de esas experiencias, propias y familiares, de quienes viven allá en Atlixco.
CC: Hola, yo soy originaria de Atlixco, Puebla, y somos vecinos de Metepec, que pertenece al municipio de Atlixco, y ahí está en la falda del volcán Popocatépetl, y la gente que vive ahí, entre ellos mi familia, mis padres, hermanos, tíos, primos, todos ellos nos cuentan que hay avistamientos, como está el volcán ahí, hay un lugar que le llaman “la casita blanca”, donde se reúnen en la noche y ven salir y entrar luces, se tienen fotos y videos, entran al cráter y salen del volcán, y la gente dice que les consta, entre ellos mis padres, mis hermanos, de que si son ovnis, que tiene la forma de un objeto desconocido, y los ven entrar y salir, es lo que se cuenta y lo que se ve.
La forma es como de platillo volador, es lo que ellos dicen.
MB: El avistamiento ¿es algo ocasional o muy frecuente?
CC: Es ocasional, casi siempre se daban cuando iba a hacer erupción. Hubo un tiempo en que el volcán estaba con que hacía erupción, y no hacía, y hasta cerca del volcán, sacaron a la gente que vivía ahí, la evacuaron, porque ya estaba a punto de hacer erupción, y antes de eso, hubo avistamientos.
MB: ¿Entonces cuando las alertas fueron subiendo de nivel siguió habiendo avistamientos?
CC: Pues ya menos, porque todavía la gente, incluyendo mi familia que vive en Atlixco, iban especialmente a eso, a verlos, y todavía siguen yendo, y siguen viendo.
MB: ¿Hasta la fecha?
CC: Si, hasta la fecha, es más, tanto era la información, que hasta mi esposo que ya murió me decía que yo era extraterrestre, porque nací ahí. Me decía: “tú también eres marciana”.
MB: Ja ja, lo aterrizaba con simpatía cariñosa.
CC: Si, ja ja.
MB: Y hablando de la evacuación de gente por alertas, ¿alguna vez tu familia tuvo que evacuar su casa por amenaza de erupción del volcán?
CC: Si. Si porque Metepec tuvo una empresa textilera de ingleses, y se dieron a la tarea de hacer casitas para los empleados. Cuando los dueños se fueron de México, de regreso a Inglaterra, vendieron las casas, y están en las faldas del volcán.
Hubo varias ocasiones, no muy lejanas, por ejemplo en los ochentas, si evacuaron a la gente, porque estaba ya por hacer erupción, porque ya salían llamaradas y temblores, y cuando rugía temblaba.
MB: Entonces ¿tu familia ya ha tenido que abandonar su casa por amenaza del volcán?
CC: Si.
MB: Pasando la amenaza, ¿ya regresan?.
CC: Si, así es.
MB: Y no solo tu familia, la comunidad entera.
CC: Si. Tienen un día que le llevan ofrendas al volcán para que esté calmado, le llevan ofrendas, le bailan, suben, y eso se hace no solo en el Estado de Puebla, sino en otras poblaciones alrededor del volcán.
MB: ¿Cuál crees que sea el motivo por el cual la gente, aun viendo el riesgo, aunque tengan que evacuar sus casas por las alertas, regresa? ¿Qué crees que sea el motivo por el cual no abandonan definitivamente la zona?
CC: Primeramente porque es su lugar de origen. A lo mejor es el único lugar en el que tienen oportunidad de estar, no tienen otra casa, pero más que nada yo siento que es el amor a nuestra tierra.
Yo no vivo allá, pero lo frecuento, pues me trae recuerdos, es el lugar donde nací, está mi familia.
A ellos, principalmente a los mayores, los he escuchado decir: “Aquí nací y aquí me voy a morir”. Ese es su deseo.
Ahí nacieron y ahí viven, junto del volcán.
Le llevan sus ofrendas a Don Gregorio, le dicen Gregorio. Le rezan, le bailan, para tenerlo contento, y yo creo que si los ha de escuchar. Lo digo porque se calma.
La familia de mi madre y la familia de mi padre, son de ahí.
MB: ¿Le dicen Gregorio o le dicen Goyo? ¿Don Goyo?
CC: Allá se le dice Don Gregorio, Gregorio.
MB: Y allá, ¿el volcán forma parte del paisaje diario?
CC: Si, diario se ve.
Por ejemplo Metepec está muy cerca del volcán, la ciudad de Atlixco también, desde ahí se ve, y pues aprende uno a querer su lugar, su poblado, y a él, al volcán, respetarlo y quererlo también, porque tiene uno la creencia, de que el llevarle un regalito, ir a visitarlo, el que sepa que me quiere y que lo quiero, se apacigua.
MB: Sé que estoy hablando con alguien que ya tiene muchos haciendo danza prehispánica, y sabes de lo que hablas cuando señalas que alguien más le lleva esa festiva manera ritual de hacer una petición, ese lenguaje dancístico para comunicar algo, pues tú lo llevas a cabo también, lo enseñas, lo has difundido a otras generaciones.
Como danzante, ¿Qué piensas que llevan de mensaje al volcán?
CC: Como danzante, uno lleva regalos, un presente, y también se le complace danzando. Aparte se mueven las energías del sol, de la luna, de la naturaleza, y con esa danza uno lo complace, y todo está vivo.
Aunque es un volcán, aunque muchas sean rocas, aunque es el pasto, aunque es una flor, tienen vida, entonces uno, al danzar uno mueve energías, y así, para mí, es darle gracias a la naturaleza, para que siga igual, que las flores sigan saliendo, que la tierra, el sol, sus energías, sean para el bien de nosotros. Que haya armonía.
MB: Así que tú conoces bien y entiendes el mensaje que llevan esos danzantes.
CC: Si, el mensaje de ellos también es darle gracias, que está calmado, que siga ahí, pues también por algo está ahí. Agradecerle a la naturaleza, a un ser supremo.
MB: Para terminar, ¿cómo es la convivencia de poblados cercanos al volcán con la ceniza? Porque cuando decimos calmado, hay fases en donde ocasionalmente arroja ceniza, y aunque no causa gran alarma, la ceniza no deja de caer. ¿Cómo es vivir en una comunidad en que cualquier día puede amanecer todo cubierto de ceniza?
CC: Primero que nada, se acostumbra uno, porque ahí está. Y sabemos que va a pasar eso. Y lo único que nos queda es saludarlo, y barrer, j aja.
MB: J a ja, se resuelve barriendo.
CC: Si.
MB: Cristina, muchas gracias por compartirnos una pequeña probadita de lo que es vivir cerca del volcán, y entender el cariño hacia él, y la manera de comunicarse con él, para solicitarle que mantenga una actividad armoniosa, hasta donde sea posible.
CC: Si, al contrario, muchas gracias, Nosotros al estar ahí aprendemos a quererlo, y aparte cuando él se llena de hielo, cuando se deshiela, tenemos más agua. O sea, es un beneficie, aunque después nos tizne j aja.
MB: Ja ja. Todo el año les regala un paisaje, que en esas dimensiones, siempre cambia, un día nubes altas, otro bajas, otro libre de ellas, etc. Que interesante. Muchas gracias Cristina.
CC: Gracias a ti.