GUARDIÁN INFINITO
GUARDIÁN INFINITO
Por Ana Marisol Rsendiz Pizarro
Guardián infinito
Cerro incansable
Corazón del tepeyolohtli
Te yergues en el firmamento como una sagrada serpiente
Eres un misterio en el horizonte
Una pregunta inexorable lanzada a la inmensidad
Una eternidad por siempre incompleta
Entre las nubes escucho tú voz:
Cuando
yo era el sublime, el innombrable ueuetiliztli
La
vasija de barro, el camino de los tlaloques
Hacia
el corazón de jade de mi amadísimo Tlaloc
Guardaré
para ti las palabras dulcemente sagradas
En
mi vientre verde con mi rostro al cosmos…
En
mi vive la tinta negra y roja
Yo
el tletepetl el ancestral volcán
Tengo
en mi vientre en altachinolli
Y al
sagrado jaguar
Montaña
de fuego,
Montículo
de conocimiento
Sueñame
entre nubes
Cochi
popocah…
Amado volcán
Me recuerdas que no debo doblegar mis alas
Receptáculo de llanto y risas
Vuelves sagrado el horizonte
Aliento verde y vivo de mis ancestros
Miras eternamente al cosmos
Tu vientre guarda rituales ancestrales
Proteges el conocimiento en la savia, de tu florido
corazón
A veces te miro en el horizonte
Como una hermosa serpiente
Danzas en mis recuerdos derruidos por la noche
Tibio cerro, amadísimo cerro de fuego.
Tletepetl eterno, montaña sagrada.
El comienzo de una nueva historia.
Vientre testigo de la tierra.
Enlace entre la tierra y el cosmos.
Camino que se desdibuja en la distancia.
Nube verde, eterna pregunta de sabiduría.
Fuego ancestral por siempre encendido…
Fotografía “Mirando al volcán” tomada por el Fotógrafo
Enrique Aguilar Herrera.