DUCHA TRIPLE

 

DUCHA TRIPLE

Por Martín Borboa Gómez


En un gran lago del estado de Michoacán, hay una pequeña isla que se llama “Donatzin”.

Se llama así porque tiene forma de dona. Es medio redondita, y al centro tiene una especie de hoyo, también con agua, no muy profunda, apenas te llega a las rodillas. Como si fuera una alberquita bajita. Así que la isla, vista desde el aire, parece una dona.

Tiene algunos árboles y plantas, y es muy verde. No es alta, apenas es tan alta como una casa de dos pisos. Es muy bonita. Nadie vive ahí.  Solo un vigilante.

Esta cerca de la orilla del lago, así que los habitantes del pueblo de la orilla van seguido, los pescadores pasan cerca de ella, y los niños gustan de ir a la playa de esa islita en el fin de semana.

Cuando más más les gusta ir, es en sábado, ese día todos se preparan  para ir a la islita. Ahí hacen un día de campo, se divierten en la playita de la isla, cuelgan banderas de colores con mecates, los amarran de un árbol a otro, y la isla se llena de colores, de risas.

El que sabe tocar guitarra lo hace, ahí nadie lleva grabadora ni radio, les gusta escuchar sus propias voces al cantar. Las chicas del coro de la iglesia van pasando por los distintos lugares para ver quien quiere una canción. Unos piden de enamorados, otras de separados, otros de alegría, otros de nostalgia, en fin. Al grupo le piden de todo.

Así que ya te imaginarás: 

Las familias se acomodan en cualquier parte de la islita. Unos junto a la playa, donde los niños se entierran, hacen castillitos, otros hasta hacen pirámides de arena.

Otros prefieren hacer su picnic bajo un árbol en la parte alta, y ver el paisaje del lago, ver las lanchas de los pescadores, como lanzan sus redes para pescar, ver como la luz del sol se refleja en el agua, y desde la islita, ver su pueblo en la orilla, que de lejos se ve chiquito.

Otras familias se instalan alrededor de la alberquita, esa que está bajita al centro de la isla.

Bueno, pero te voy a decir porque a los niños les gusta ir a la isla de “Donatzin” en sábado.

Es que en sábado hay función de lucha libre gratis. Todo es alegría y diversión, y la de gritos que se escuchan:

“¡Pégale, pégale!”, “¡dóblale el brazo!”, “¡Tápale los ojos!”, “¡Jálale el pelo!”, “¡Quítale las botas!”.

Por eso nadie lleva radios ni grabadoras, la gente va a cantar, a platicar, y cuando la lucha libre comienza, la gente va a gritar.

Cuando gritas salen cosas atoradas que traes en el pecho, salen energías que no has utilizado, tu cuerpo se infla de aire, luego gritas un rato largo a los luchadores, y cuando termina la función, ay, que descanso se siente. Te desinflas de aire, te descargas de energía, y te llega un descanso muy agradable, tus respiración cambia. Quedas listo hasta para dormir. Hay niños que se cansan tanto de gritar durante las luchas, que luego cuando al final les entra ese cansancio agradable, se quedan dormidos con la máscara puesta.

Claro, porque se ponen la máscara de sus ídolos, de sus luchadores favoritos. 

Bueno, te cuento que esos sábados cuando hay función de lucha libre, aquí en la islita de “Donatzin”, el espectáculo se lleva a cabo en la parte de adentro, en la rueda central de agua que te platiqué, que es como alberca, y no es profunda. Te decía que el agua te llega a la rodilla.

Bueno, pues ese bonito espacio de la alberca, los sábados se convierte en el cuadrilátero de la lucha. Ahí es donde todo sucede. De una vez te advierto que quienes se sientan cerca del cuadrilátero, son los primeros que terminan mojados de toda el agua que salpican los luchadores.

Y es mucha. Imagínate cuatro brutos luchando a las tres caídas sin límite de tiempo, jalándole las piernas al otro, doblándole un brazo, apretándole el cuello, haciendo llaves de lucha y el otro tratando de zafarse... la de patadas, manotazos, giros, brincos, y demás volteretas que dan para defenderse o atacar, pues es una salpicadera tremenda.

Muchas familias se acomodan alrededor de ese cuadrilátero, (que debería llamar mejor “Acua cuadrilátero” por estar lleno de agua) pero luego se van moviendo porque la salpicada no perdona.

Para tenerlo listo, a la aberquita natural le colocan cuatro postes y ponen las cuerdas para formar el cuadrado. 

Hay niños que se suben a los árboles para ver todo desde ahí, otros se paran cerca del cuadrilátero, otros prefieren quedarse en el picnic de su familia para seguir comiendo mientras la lucha empieza.

El réferi es un hombre grande, fuerte, antes era pescador, pero ahora le dejó la lancha a sus hijos para que ellos continúen la labor, y él se metió de réferi de lucha libre, tiene nombre, pero todos le dicen “Martin pescador”. Como la lucha es en la alberca bajita, el va de traje de baño, pero eso sí, lleva unas playeras muy coloridas, se las compra cuando sale de viaje:

Tiene una roja de las Barrancas del Cobre, una verde de las pirámides de Teotihuacan, una blanca de Coyoacán, una azul de Pachuca, y así, de a donde viaja, se compra su playera, y el sábado que hay luchas, la estrena.

Así ha juntado más de cien camisetas y playeras.

Bueno, pues resulta que esta lucha libre que se practica en “Donatzin”, en vez de llamarse “Lucha libre”, se llama “Ducha triple”.

Te explico por qué:

Como el cuadrilátero es una alberca natural, en vez de “lucha” se llama “ducha”, que significa darse un baño en regadera.

Y como solo caben tres luchadores en la alberca, pues en vez de “libre” le llamaron “triple”.

Ducha triple.

Claro, también cabe el réferi, “Martin pescador” con sus playeras distintas cada sábado.

Como no hay muchos habitantes, pues no hay muchos luchadores. Ahora te hablaré un poco de ellos:

 

SUBMARIACHI

Este luchador llega a la isla usando un submarino que él mismo diseñó. Tiene forma de guitarra, su esposa le ayudó a hacerlo. Ya te imaginarás su traje, el de gala es negro con botones plateados, le cosió un sombrero de charro a la máscara, y luego le da de sombrerazos a sus oponentes. 

Pero tiene otro traje muy colorido, de contrastes, muy llamativo, con ese hasta le chiflan y le avientan más piropos.

Tiene una guitarra de goma que también usa para golpear a los demás, con ella hace que los otros se tropiecen, les hace llaves, una muy famosa que la gente le pide mucho que la haga, se llama “El requinto”, y es que se pone en la espalda del oponente, y con la guitarra como que lo ahorca, hasta que el oponente mueve sus manitas para rendirse. Tiene muchos seguidores el “Submariachi”.

Ya te imaginarás que cuando llega el “Submariachi” a la islita, su submarino tiene muchas lucecitas, así que desde que se acerca por la tarde noche a la islita, puedes ver el recorrido que hace bajo el agua. Cuando se acerca a la playa de la islita, no creas que llega, se estaciona, se sale y listo.

No.

Sumergido, junto a la playa, prende todas sus luces, parece un objeto extraterrestre bajo el agua, luego saca una bocina redonda con más foquitos, y empieza a sonar música de mariachi. La gente canta, baila, aplaude, de repente sale a flote el submarino, el luchador abre la compuerta, y sale bailando “el mariachi loco” o alguna canción parecida, va cargando su guitarra de goma, la gente se toma selfies con él. Desde la playa hasta la alberca convertida en cuadrilátero, el “Submariachi” hace la alegría de todos. Es el momento más mexicano de los sábados.

 

BONAFIEL

Este amigo se inspiró en las marcas de agua simple para hacer su personaje luchador. El se pone toda la semana a recoger botellas de plástico de la calle y del lago, le gusta que su lago esté bien limpio, pero luego la gente sigue tirando basura aunque le digas que no lo haga. Necios. Bueno, pues él se hizo su traje de puras botellas de plástico, las partes flexibles las hizo de puras tapas de botellas, así que ya te imaginas el color de su traje, unas partes coloridas, otras transparente arrugado, etc. Su máscara es más bien uno como garrafón con agujeros para los ojos y la boca. Al garrafón le puso cuernos con dos botellas. 

¿Y que crees que hace con las demás botellas que recoge del agua o del suelo?

En la lucha, en medio del esfuerzo, de los abrazos ofensivos, le mete botellas aplastadas al oponente por la parte de atrás de su máscara, le mete tapitas en las botas, y en ocasiones, también le mete botellas aplastadas en los chones. Toda esa incomodidad hace que los oponentes se distraigan, y por querer sacarse las botellas aplastadas o las tapitas, se descuidan y es ahí donde “Bonafiel” se aprovecha y les hace llaves que le dan el triunfo.


Abajo de sus botas se amarra unas botellas aplastadas, de modo que cada paso que da, se escucha, ya sabes, ese ruido inconfundible de botella aplastada:

“Crach, crach, crach”. Izquierda, derecha, “crach, crach”, ja ja.

Lo que si debo avisarte, es que más vale que mientras están las luchas, el “Bonafiel” no te vea que tiras basura, ya sean botellas o cualquier otra cosa, detesta a los que tiran basura al piso, así que ha habido veces que hasta se sale del cuadrilátero para regañar gente cochina. Luego ya se regresa, y sigue luchando, pero si esta gacho que todos te volteen a ver por hacer algo que ya sabes que no se debe. Mejor guárdate tu basura en una bolsita y luego cuando veas un bote, la tiras adentro de él.

Los fanáticos de este luchador, meten semillitas a botellas vacías de agua, y las usan como maracas para apoyarlo, y tienen varias formas de tocarlas. Luego ellos se ingenian diferentes instrumentos reusando botellas vacías, y reusando cuanta cosa te puedes imaginar para hacerle llegar su apoyo, como deportista y como ecologista.

 

MONO DE AGUA


Este luchador no llega por agua, él desde el viernes se queda a dormir en los árboles de la islita de “Donatzin”, cena, desayuna y come puros plátanos, y guarda las cáscaras. 

Su traje es con manchas negras y cafés. Su máscara tiene dos orejotas color carne, y tiene una larga cola. Yo no sé como la fabricó, es muy rara. A veces se ve que es muy flexible, como si solo estuviera rellena de trapo o algodón. Pero otras veces se ve muy firme, como si tuviera un alambre adentro, y con ella luego ahorca a sus oponentes, o les agarra los brazos para que no puedan usarlos, o les pica los ojos. 

Es muy curioso como parece que esa cola le obedeciera, pues no la agarra para sus trucos o trampas, solita se mueve para ahorcar, picar ojos, atrapar brazos, jalar piernas, hacer caer al otro, etc.

¿Y sabes para que guarda las cáscaras de todos los plátanos que se cenó, desayunó y comió, trepado en su árbol?

Para aventárselo a sus oponentes, a veces hasta le caen a los niños del público. A mí me divierte cuando he visto que le mete las cáscaras de plátano por la boca a los otros luchadores, como les da asco, se distraen, y una vez, hasta hizo que vomitara su oponente. Y como vomitó encima de otro luchador, este otro también vomitó. Ja ja, nada más de acordarme, me vuelve a dar risa.

Un luchador profesional puede estar preparado para muchas cosas, se entrena, corre, come bien, hace ejercicio, pero no está preparado para todo, al menos no para las asquerosas cáscaras del “Mono de agua”.

Este luchador es muy travieso.

Le gusta hacer bromas, pero no que se las hagan.

 

MURCIELAGO MARINO


Este luchador llega “volando” desde el pueblo. Él con sus ahorros mandó poner un cable para construir una “tirolesa” que va desde el pueblo hasta la parte más cercana de la isla. Le dejaron amarrar su cable desde el campanario de la iglesia (que esta junto al lago), hasta el árbol más alto de la islita. 

Al principio no le querían dar permiso, pero luego explicó que su cable lo podría usar el pueblo para una emergencia, para que no todo fuera por agua para conectar con la islita, y como tampoco así le daban permiso de poner su cable, entonces se le ocurrió que los demás días se podía usar para turismo, para que la gente que visita el pueblo, pudiera tener esa experiencia de ir colgado del cable, deslizándose desde lo alto de la torre de la iglesia, pasando encima del agua, volando como “murciélago”, hasta el árbol de la islita. Allá ayudan a bajar a la gente.  Esa idea si se la aceptaron y pudo poner su cable.

¿Y sabes? si vas el día de tu cumpleaños, te dejan disfrutar gratis esa tirolesa, las veces que quieras.

Lo que se cobra a los turistas por usarla, sirve para mantener limpia la islita, la torre de la iglesia, y la parte del lago del pueblo. Todos salieron ganando. 

Pero entonces imagínate que espectacular es ver llegar al luchador en el cielo de la tarde noche, abriendo sus alas (negras afuera y moradas por dentro), aleteando, con su máscara también negra y morada, con dos orejas puntiagudas, con largos colmillos en la boca, y como nació en el pueblo al lado del lago, pues le encanta todo el ambiente de pescadores, nadadores, y por eso a su traje de luchador le puso una cola de pescado, y por eso se llama el “Murciélago marino”.

Cuando llega a la islita para las luchas, “vuela” desde el pueblo hasta topar con el árbol de la isla al que amarró su cable, se baja del árbol, y llega aleteando sus grandes alas hasta el cuadrilátero, y cuando ya empieza la lucha, le da de aletazos a sus oponentes, como si aplaudiera pero con la cabeza de su oponente en medio, les aturde la cabeza, les pica el cuello con sus colmillos, o les muerde la máscara. Pocas veces he visto que le dé de coletazos a sus oponentes con su cola de pescado. Más bien he visto que de ahí lo jalan y lo tiran al agua del cuadrilátero. Un día hasta le arrancaron la cola y la aventaron al público. Nunca se supo quien se la quedó.

Creo que un día mejor le va a quitar la cola a su traje, y tendrá que quitarse lo de “marino” del nombre.

Va a ser el "Murciélago descolado" ja ja.

 

EN FIN, AHORA YA LO SABES

Cuando quieras venir a ver estas luchas, la “Ducha triple”, eres muy bienvenido.

Puedes venir a la islita de “Donatzin”, en el lago de Michoacán. Ya sabes que las funciones son los sábados. Empiezan a las 6 de la tarde.


En esta “Ducha triple”:

Compiten 4,

caben en el cuadrilátero 3,

pero solo gana 1.

Gana el mejor.

 

¿Y tú, a cual le vendrás a echar porras?



(Imágenes de internet, crédito a quien corresponda)

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