RAFAEL ARÉVALO MARTÍNEZ, POETA GUATEMALTECO
RAFAEL ARÉVALO MARTÍNEZ, POETA GUATEMALTECO
Por Martín Borboa Gómez
Fue un muy fecundo escritor de Guatemala, (1884 - 1975) que incursionó en casi todos los géneros literarios.
Se le considera precursor del realismo mágico, perteneciente a la "Generación del 10", en relación al año 1910, a la "Generacion del cometa".
Para ver datos de su biografía y de su obra poética, se puede dar CLIC AQUÍ.
En la revista "El libro y el pueblo" número 45, de octubre 1968, publicada por la SEP, en México, publicó varios poemas suyos. A continuación algunos de ellos:
"HACIA EL PUERTO
Yo soy como el poeta lusitano
que alza en una mano Os Lusiadas,
mientras que hendía* el mar con la otra mano,
en todas las divinas ensenadas.
del país encantado de las Hadas,
estivó mi ambición el rubio grano
del sueño; y con las velas desplegadas
mi barca de marfil cruzó el océano.
Y todo naufragó. La barca hundida,
los restos del naufragio de mi vida
en las olas del mar dejó dispersos.
Yo hiendo* el mar con una mano sola
y en la otra, por encima de la ola,
he alzado el manuscrito de mis versos".
A continuación su poema "YA":
Voy a morir. Lo sé. Nunca he sentido
tan tremenda verdad con tal certeza.
Veo a la muerte como a absorberme empieza.
Lo sé con ansia de animal herido.
Ya mis ojos no ven y ya mi oído
ha dejado de oir. Ya mi cabeza
no puede discernir con entereza.
Ya todo se disuelve en el olvido.
Subí muy alto. Traspasé la cima.
Ya ochenta años de vida llevo encima
como carega fatídica y letal.
Y empiezo a descender muy lentamente
sin tener asidero en el presente
ni algo que me detenga en el final".
MALAS BESTIAS
"Malas bestias somos, Señor, ¡Qué nos cuesta
marchar por la senda de acuerdo con Vos!
Sobre cuatro patas parece que vamos
y no merecemos marchar sobre dos.
¡Qué orgullo es el nuestro! Es un carnicero
de garra afilada la palabra cruel.
Si al pasar rozónos el manso cordero
dolorosas frases clavamos en él.
Dejamos las almas oscuras y tristes.
Cándidas palomas huyen con horror.
Señor, somos lobos; Señor, somos tigres,
y en torno esparcimos angustia y dolor.
Otras veces somos cerdos satisfechos.
La lujuria prende su cebo fatal,
y sobre pantanos están nuestros lechos
sin ver que vivimos sobre el lodazal.
La psiquis divina parece recluida
en lo más oscuro de bestia feroz,
porque la llevamos cobrade y herida
y con nuestras voces callamos su voz.
Malas bestias somos, Señor. ¡Qué nos cuesta
marchar por la senda de acuerdo con Vos!
Sobre cuatro patas parece que vamos
y no merecemos marchar sobre dos."
*hiendo: del verbo hendir, "abrir o rajar un cuerpo sin dividirlo del todo".
(Imágenes: internet)