SALÓN VERDE, CANTINA
SALÓN VERDE, CANTINA
Por Martín Borboa Gómez
El tema de este texto
no es lo que usted imagina,
la bebida no es el pretexto
ni es hacia donde se inclina.
No fue mi culpa señores
enamorarme de la camarera,
y habiendo lugares mejores
aquí empezó mi carrera.
y yo quedé agradecido,
al verla dije: "¡Qué veo!
que belleza se me ha aparecido".
Desde ese día el verde salón
mi morada en el cielo sería,
y escalé pronto el escalafón
que el futuro suegro exigía.
De amor por ella yo daba
horas extra cada día,
y exagerando mi jornada
entraba pero no salía.
Pero ella si lo sabía
poco a poco ya cedía,
hasta que accedió un día
y de blanco se casaría.
El suegro quedó muy contento
pues su hija jamás se iría,
se olvidaba del convento
y la familia crecería.
Entre parroquianos vecinos
y muchos varios gorrones,
nos casamos bajo los trinos
de los cantantes gorriones.
La cantina del Salón Verde
fue la sede del casorio,
luego al templo como debe
para hacerlo más notorio.
En la planta alta del salón
vivimos enamorados,
embarazo, parto y fiestón
pal bautizo afortunado.
"¡Baby shower en el Verde!"
decía la comadre Lupita,
y al cabo nada se pierde
al hacer la fiestecita.
Cuna, carreola y perico
para el niño en el salón,
más tarde un traje bonito
de primer comunión.
Total que por entrarle a la chamba
me hice yerno del patrón,
prendido quedé de la chava
y enraizado quedé en el salón.
Ahora yo atiendo el negocio
mientras el suegro descansa,
duerme, bosteza y al ocio
dedica su tiempo si alcanza.
Es un abuelo cariñoso
y mi mujer otro niño ya espera,
yo me siento orgulloso
por vivir de esta manera.
Nunca pensé que al servir
mi trabajo en esta cantina,
fuera contento a vivir
besando a mi Valentina.
Ocho años cumplidos ya tiene
que vine a pedir trabajo,
y un nuevo crío ya viene
con su torta bajo el brazo.
A todos yo veo contentos
y yo me rasco la mano,
vine aquí en el intento
nomás de trabajar un verano.
Que linda vida en la esquina
me ha dado Dios de verdad,
en el Salón Verde, Cantina
donde hallé felicidad.
Yo de aquí no me muevo
estoy muy feliz casado,
y si viviera de nuevo
por lo mismo vengo volado.
Acá vendemos bebidas
ginebra, tequila y mezcal,
whiskey, charanda y comidas
y alipuses pa todo mal.
Cervezas y vino tinto
refescos, agua mineral,
todo eso mezclo indistinto
si lo pide el comensal.
Acá los espero señores
en el Salón Verde, Cantina,
con la dueña de mis amores
con mi hermosa Valentina.
Si tardan mucho en venir
y acaso ya nos morimos,
seguro que van a oir
de boca de los vecinos,
que hasta para partir
juntos, contentos, nos fuimos.
(Imágenes: del autor)