LOS AHUEHUETES EN CHAPULTEPEC

LOS AHUEHUETES EN CHAPULTEPEC

Por Ana María García Alvarado


En la entrada del bosque hay estos letreros, que nos informan  que árboles existen en él. 

Hoy día al ir a Chapultepec, vemos mucha gente, pero este bosque estuvo en gran riesgo durante la pandemia, ya que muchos de sus trabajadores eran mayores de 60 años, y no laboraron durante el confinamiento,  así que no había quien cuidara de los árboles. 

Por otro lado la epoca de lluvia no fue lo que se esperaba. Contrariamente a lo que podriamos suponer, si cae poca lluvia, ésta no llega al suelo, pues las hojas de los mismos árboles la retienen. 

Por otro lado, los corredores de bicicletas  han cortado el camino del agua y ésta no llega a todos los árboles. En tiempos de la pandemia, solo un señor pudo realizar este enorme trabajo permitiendo que estos árboles aun sigan en pie. El bosque fue su hogar durante este tiempo.


 En esta bella litografia podemos observar al ahuehuete conocido como el Sargento. Hoy día solo queda su tronco con algunas pequeñas ramas verdes que se niegan a salir. 

En  el libro  “Regina” de Antonio Velasco Piña, se describe al Bosque de Chapultepec como un “bosque sagrado"

Los emperadores Toltecas acostumbraban venir a orar y ayunar. El propio Quezalcóatl estuvo aquí en varias ocasiones. El pueblo azteca permaneció en sus cercania muchos años, preparándose para alcanzar un estado de conciencia que le permitiese localizar el lugar donde se encontraba el entonces nuevo centro del país. 

Años después, cimentando el poderío tenocha, los emperadores aztecas pidieron a su amigo Nezahualcóyotl, Rey de Texcoco, que se encargase de por vida del cuidado y embellecimiento de todos los árboles  y jardines. En aquellos tiempos sólo unos cuantos estaban autorizados para entrar en Chapultepec: el Emperador, los sumos sacerdotes, los Caballeros Aguilas y Caballeros Tigres.…  

Uno de los guardianes de este bosque era el árbol más viejo del lugar, el ahuehuete llamado "el Sargento". En el pretil que rodeaba se encontraba una figura de una pequeña lagartija (Cuetzpallin).

Se cuenta que algunos lugares sagrados eran señalados con esta figura…..[1]   Ojalá que con esta bella descripción del bosque podemos amarlo, cuidarlo y respetarlo por ser un lugar sagrado.

Foto del ahuehuete  “El Sargento”



Foto de Cuetzpallin


En
 el bosque, los ahuehuetes se encuentran alejados entre sí, algunos se pierden entre los demás árboles, en algunos letreros nos ayudan a localizarlos.

  

Se necesita caminar aun más en el bosque, descubrirlo, hasta el Circuito de Fuentes y Murles .          

                  



Cada uno de estos árboles  tienen un registro.

Hay un islote  protegido con un pequeño arroyo,  que se puede cruzar y donde encontramos otros ahuehuetes protegidos y casi olvidados, en este bello lugar podemos ver garzas y peces.

 



En medio del islote encontramos a un enorme ahuehuete, lleno de ramas.
  

                                         

En uno de estos árboles, encontramos este rostro, muy serio y triste.

 

 




[1] Regina Antonio Velasco Piña. 2 de octubre no se olvida. Editorial Jus 1987 pág. 255-258

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