LA HORMIGA, EL MAÍZ Y QUETZALCÓATL, EN UNA LEYENDA
LA HORMIGA, EL MAÍZ Y QUETZALCÓATL, EN UNA LEYENDA
Por Martín Borboa Gómez
El libro "Códice Chimalpopoca. Anales de Cuauhtitlán y Leyenda de los Soles", UNAM, México, 1992, pág. 121, incluye la -Leyenda de los soles-.
Una leyenda importante, principalmente para Azcapotzalco, Cdmx.
En ella se describe cada uno de los soles anteriores: el primer, el segundo, el tercer, el cuarto sol, hasta llegar al quinto sol, del cual dice:
"El nombre de este sol es naollin (4 movimiento). Este ya es de nosotros, de los que hoy vivimos".
Y bueno, a ese sol, le correspondió una nueva estirpe de habitantes que adorarían a los dioses.
Y esos habitantes al vivir, tendrán hambre.
Y los dioses deberán alimentarlos, o proveerles sustento.
Con las siguientes palabras, esa "Leyenda de los soles", describe como el dios Quetzalcóatl, busca comida para los humanos.
Ve a una hormiga roja con un grano de maíz y le pregunta de dónde lo sacó.
La hormiga roja en ese dialogo con el dios, no le quiere revelar el sitio, pero luego de la insistencia, accede, le señala el lugar.
El dios se transforma en una hormiga negra, acompaña a la roja, y juntas acarrean los granos de maíz.
Luego, los dioses lo mastican y lo ponen en la boca de la humanidad.
De ese evento, en Azcapotzalco, sitio en donde Quetzalcóatl halló a la hormiga, y con ella al sustento de la humanidad, quedó inmortalizado con el glifo de Azcapotzalco.
Ahí el personaje de esta leyenda, la hormiga roja, aparece representado de perfil, con algunos granos de maíz alrededor, y a veces hasta con piedritas, quizá de la boca de su hormiguero, como la primera foto de este artículo, o la que se muestra a continuación.
Ahora, el texto de la citada leyenda:
LEYENDA DE LOS SOLES
Refiriendose a los dioses que charlan sobre la nueva humanidad hambrienta:
"Luego dijeron, han nacido los vasallos de los dioses.
Por cuanto hicieron penitencia sobre nosotros.
Otra vez dijeron: ¿Qué comerán, oh dioses?, Ya todos buscan alimentos.
Luego fue la hormiga a buscar maíz desgranado dentro del Tonacatépetl (cerro de las mieses).
Encontró Quetzalcóhuatl a la hormiga y le dijo: "Dime a dónde fuiste a cogerlo".
Muchas veces le pregunta, pero no quiere decirlo.
Luego le dice que allá (señalando el lugar) y la acompañó.
Quetzalcóhuatl se volvió hormiga negra, la acompañó y entraron y lo acarrearon ambos:
Esto es, Quetzalcóhuatl acompañó a la hormiga colorada hasta el depósito, arregló el maíz y enseguida lo llevó a Tamonachan.
Lo mascaron los dioses y lo pusieron en nuestra boca para robustecernos".
MUCHAS HORMIGAS