AGUA PARA EL CONSUMO HUMANO EN LA CDMX
AGUA PARA EL CONSUMO HUMANO EN LA CDMX
La sustentabilidad como alternativa de solución parcial
Por Adrián González Cabrera
Los problemas de suministro de agua suficiente para el
consumo humano eran ya un dolor de cabeza en la Gran Tenochtitlán a mediados del siglo XV, toda vez del
creciente número de pobladores.
Héctor Manuel Romero, en “El Hombre Chinampa” (Cuadernos de
la Ciudad de México. D.D.F. Delegación Cuauhtémoc, 1982) describe:
“A medida que la población aumentaba en México-Tenochtitlán,
las fuentes proveedoras de agua llegaron a ser insuficientes. De ahí la idea de
un acueducto, construido en el reinado de Moctezuma I, y que, partiendo de la
fuente de Chapultepec iba a terminar en el centro de la ciudad misma. Estaba
hecho de piedra y argamasa…tenía dos conductos, cada uno del grueso del cuerpo
de un hombre. Solo se utilizaba uno de esos conductos regularmente:
periódicamente se hacía pasar el agua del uno al otro con el fin de limpiar el
que quedaba vacío…”
“…para salvar los ríos por donde pasaba dicho acueducto
tenía huecos ‘tan gruesos como un buey’ que sostenían los caños de agua.”
Una de las primeras acciones emprendidas por Hernán Cortés
para sitiar México-Tenochtitlán fue destruir el referido acueducto para privar
a la población del vital líquido, siendo letal tal acción.
Transcurridos 500 años, los problemas de abastecimiento de agua para el consumo humano en la ciudad persisten, (guardada toda proporción).
En el año 2011 llegaron a mis manos un par de copias
fotostáticas de un artículo publicado en una revista. El artículo se llamaba
“La sustentabilidad en la arquitectura”, escrito por Director General de
Planeación y Vialidad de la entonces Secretaría de Transportes y Vialidad del
entonces Distrito Federal. Dicho artículo rezaba: “La sustentabilidad en la
arquitectura consiste en disponer de los recursos actuales sin comprometer los
del futuro”, y versaba sobre los problemas de suministro de agua para el
consumo humano en el entonces Distrito Federal. Por lo expuesto, a
continuación, y a manera de relato, quiero referir algunas de las acciones que,
ante tan grave problema, han emprendido las autoridades en la materia:
En 2020, un compañero de trabajo me preguntó:
-Julián, ¿ya le “echaste un ojo” al expediente del proyecto
para la construcción del edificio habitacional de 38 niveles en la zona del
Pedregal?
-Sí, Joaquín, ya le “eche un ojo” al proyecto… te lo voy a
describir: El terreno natural tiene encima una capa de roca volcánica de
espesor variable de entre 16 y 18 m, producto de la erupción del volcán “Xitle”
de hace 1,700 años, aproximadamente.
- ¡¿Queeé…?! ¡¿Oí bien?! ¡¿Una capa de roca volcánica de
entre 16 y 18 m de espesor?!
- Oíste bien. El edificio será de 38 niveles: 4 para estacionamiento en el subsuelo y 34 sobre el nivel de banqueta para habitación plurifamiliar, por esa razón, la cimentación será a base de zapatas enormes de concreto armado que descansarán sobre la capa de roca volcánica, misma que será excavada hasta alcanzar la profundidad necesaria.
- Julián, es importantísimo revisar, también, que el
proyecto cumpla con las medidas de mitigación correspondientes.
- Ya revisé, también, lo concerniente, Joaquín. En el
expediente encontré un documento denominado “Medidas de Mitigación”, mismas
que, como su nombre lo indica, son medidas impuestas por las autoridades en la
materia para moderar los diversos tipos de efectos negativos que la demanda de
servicios de un edificio de tal magnitud ejerce sobre las redes del abanico de
servicios ofrecido por las autoridades, incluida, entre muchas otras, el agua
para el consumo humano.
- A ver…platícame.
- En materia del agua, exigieron, entre muchas otras:
• Mejoras en
la red de agua potable y drenaje de la zona;
• Separación
de la red sanitaria con respecto a la pluvial;
• Cisternas
para captación de agua de lluvia, misma que se utilizará para el suministro a
excusados;
• Planta de
tratamiento de aguas negras y grises;
• Cisterna
para aguas tratadas, mismas que, se utilizarán en el riego de áreas verdes,
lavado de pisos internos, (sobre todo en estacionamientos), lavado de pisos
externos y lavado de automóviles.
• Cisternas
para almacenaje de agua potable (proveniente de la red municipal) para consumo
humano.
• Equipo
hidroneumático para elevar las columnas de agua.
• El piso
del nivel inferior de estacionamiento contará con cárcamo para elevar (mediante
bombeo) el agua reutilizada en lavado de pisos y automóviles hacia la red
pública de drenaje.
-Qué bueno, Julián, que la normatividad correspondiente nos
obligue a las autoridades a aplicar dichas medidas a todos los edificios
nuevos, de acuerdo a las características de cada uno.
-De acuerdo Joaquín. Ahora solo falta que el los Directores Responsables de Obra (no son parte de las autoridades) cumplan con su trabajo, qué es revisar que los proyectos sean normativamente correctos antes de firmarlos, y que las obras sean construidas de acorde a los mismos, de lo contrario se agravará el problema del suministro de agua considerando que en muchas zomas de las áreas urbanas, suburbanas, y rurales, el agua potable se suministra mediante pipas, las cuales llenan tambos a domicilio.
Cumpliendo con acuerdos celebrados entre el Sistema de Aguas de la Ciudad de México y las Alcaldías, en caso de escasez de agua potable, se surte ésta a domicilio llenando tambos.
Julián se retiró de su trabajo cavilando acerca de los
enormes problemas que representan la escasez de agua para el consumo humano,
así como el desalojo de las aguas residuales, deseando una satisfactoria
solución a los mismos antes de que estos escalen en el país con consecuencias
imprevisibles para la población.
(Imágenes de internet)