CARTA PARA CUANDO SALGAS DE BAÑARTE MI AMOR

CARTA PARA CUANDO SALGAS DE BAÑARTE MI AMOR

Por Martín Borboa Gómez

(Imagen del autor)

Mi amor:

Esta navidad tengo una petición muy especial que hacerte.

Te dejo esta carta para que la leas cuando salgas de bañarte.

Primero quiero llevarte mentalmente de viaje con tus recuerdos a diferentes sitios, a los que hemos ido juntos en estos muchos años de casados, ya con una hija y dos nietos.

¿Recuerdas cuando quisiste ser experta en figuras de barro para la navidad, y fuimos a varios lugares en aquel ya muy lejano diciembre, en que todo comenzó?

Metepec para empezar, luego Tequisquiapan en donde compraste un bello muñeco de nieve, fuimos luego a Tepoztlán en Morelos, algo vimos pero no tanto como esperábamos. Luego vía Xochimilco a Tlayacapan, también en Morelos. Comimos rico, pero el barro ya lo limitaron para objetos de cocina como ollas y cazuelas nada más, lo más bonito en adornos de navidad ya es de cerámica, mosaicos, pasta, etc.

Recuerdo como te distrajiste en ese paseo por querer ver al mismo tiempo la Ruta de Zapata, y viste que en ese camino no había mucho que comprar de regalos. Por lo menos si regresamos con bastantes información de sus cuarteles como el de Tlaltizapan, su tumba en Cuautla, su tragedia en Chinameca. Cuanta historia en ese Estado. Lo bueno es que así también supimos de la colonia 3 de Mayo en Cuernavaca, y así el año después pudimos ir por bastante cerámica, pintada y por pintar, con infinidad de motivos navideños. Ya sabes que no soy de muñecos de nieve tropicales, pero la verdad si los hacen muy simpáticos ahí. Muy lindos modelos de todo lo imaginable para la temporada.

Me gustó mucho que el año siguiente elegiste dar prioridad a la sidra, y fuimos a Cholula, visitamos la fabrica local, pasamos a Huejotzingo y ahí si nos surtimos de lo lindo, la sidra rosada que sabrosa, traje hasta para mis 27 compañeros del trabajo, buen descuentazo que nos hicieron, y ya para terminar de explorar Puebla, terminamos en Zacatlán de las Manzanas, todo un recorrido, pero todo el esfuerzo para que al final nos quedáramos con los paisajes de Zacatlán, pero la sidra que más gustó fue la de Huejotzingo.

Ya bien me lo decía mi primo Pedro, “mejor nada más vayan a Huejotzingo por sidra, con esa tienen de lo mejor, y hasta se traen mangos y tejocotes en almíbar. Otro día sin tanta gente se van a Zacatlán”.

No hicimos caso, ni modo, pero desde entonces, somos expertos en sidras poblanas. Por cierto en Huejotzingo, la sidra de pera y la de mandarina, inigualables. 

Recuerdo que nos acabamos la botella de mandarina camino al hotel hasta Cholula, con ese sol, esa tranquilidad, fue la única vez que nos tomamos juntos tú y yo una botella en carretera.

Otro año quisiste dar realce a las Nochebuenas, a su origen en nuestra tierra, y estuve muy de acuerdo, ya que igual que a ti, me cae mal que el nombre científico de esa hermosa flor lleve el apellido de un aprovechado gringo que nomás vino a meter su cuchara e incordiar, mal meter pues.

Qué bonito paseo hicimos hacia Villa Guerrero en el Edomex, primer exportador de flores nacional, allá pasamos al santuario del Niño Mueve corazones, que bonito fue conocerlo, y ya te conté del favorzote que me hizo.

Luego el gastote que hicimos en Taxco, Guerrero, hermosas Nochebuenas que se dan por allá, nos dijeron que la flor es nativa de por ese rumbo. Muy interesante. Ahí si te diste vuelo con regalitos navideños en las platerías, terrible error mío haber aceptado ir a joyerías en época de regalar.

 

Fue muy curioso aquel otro año en que se te ocurrió regalar árboles de navidad, te lo dije varias veces, como regalo, me pareció muy original, sin duda, pero para el modesto carro que tenemos, pues ya con cuatro árboles amarrados en el techo, la cosa no fue sencilla. Primero quisiste ir a Valle de Bravo, Edomex, a donde le encantaba ir a mi abuela a comer al restaurante flotante, la entiendo, allá es hermoso, pero ir cuando todo mundo quiere un árbol, y al final regresar nomás con cuatro, pues la verdad para mi si estuvo algo ausente el disfrute. 

Los paisajes reconozco que siempre me han gustado por allá, pero no vuelvo a ir contigo allá nomás por cuatro árboles. 

Qué bueno que para completar estuviste de acuerdo en ir otro día pasando Chalco, en el Edomex, igual de atascado de gente, pero al menos más cerca de mi querida Cd. de México.

Esa vez viste algo que te gustó para año siguiente: cuando pasamos por Tlalmanalco, Edomex, y viste todas las bellas figuras y figurotas que hacen con esa planta llamada perlilla: venados, coronas, esferas, renos, trineos, y que hasta te repintan el adorno del año pasado para que no vuelvas a comprar si no quieres, y con una manita quedan bien bonitos otra vez.

¿Te acuerdas los chavos que nos quisieron engañar y decían que esas figuras de vara eran de todas las ramas de los pinos que se iban cayendo en el camino luego de que talaban hartos árboles?

Qué bueno que hubo otros que nos enseñaron que es la perlilla, frondosa planta que luego de las lluvias en junio y julio brota por todos lados en ese rumbo, y por eso ya desde agosto están armando venados, renos, adornos, y por septiembre ya se ven en la carretera a Cuautla sus figuras.

Esa vez me gustó mucho tu locura de traer venados para todos, y fue gracioso cuando nos enteramos que los perros y gatos de nuestros familiares le dieron una tunda a varias de esas figuras, que parecían amenaza para su territorio. 

La vez que más emoción me dio tu pasión por ir en busca de algo bonito para la navidad, fue cuando fuimos a ver la Villa Iluminada a Atlixco, Puebla. Admito que Puebla si es mi destino preferido en navidad. Fue muy interesante y colorido andar en esos kilómetros de calles de Atlixco con figuras iluminadas por todos lados, incontables, así como las caras satisfechas de los turistas, y que decir la de los vendedores de ponche, elotes, refrescos, y suéteres. 

En ese viaje me fue completamente emocionante haber ido al Palacio de gobierno municipal, ver tantas piñatas colgadas en el patio central del lugar, enterarnos que las habían hecho los presos del lugar, y que eran los mismos policías los que las descolgaban y cobraban, ante la honesta mirada del administrador de todo ese proyecto de reinserción. Hermosas pequeñas piñatas, artesanía con causa enorme, más allá del adorno, más allá de los 25 pesos que costaba cada una. Me sentí orgulloso. Las familias les llevaron los materiales a sus familiares presos, ellos las hicieron, y los policías las entregaban. Solo en Cuernavaca y en Atlixco he visto esta operación en época navideña de vender regalos hechos por manos de presos. Me parece muy interesante. Es un gusto tener hasta hoy, mi piñata colgada en el pasillo fuera de nuestra habitación.

El tema de piñatas nos hizo ir otro año a Acolman, Edomex, pero ahí sí solo fuimos a mirar, imposible cargar las grandes piñatas que más te gustaron en el carro. Te encantó que nos contaran que ahí en Acolman nacieron las piñatas. La de cosas que nos han contado en esos viajes.

Por eso me gustó cuando fuimos por regalos a Gualupita, Edomex, rumbo a Chalma, porque allá la ropa de lana y de tantos otros textiles, es colorida, barata, bonita, calientita, hay de todo, y nadie nos cuenteó con que casi casi la navidad la inventamos los mexicanos, que si el ponche es prehispánico, o que si en la época de la Reforma estuvo prohibido dar regalos de navidad.  En Gualupita a lo que están, teje y teje, esas pantuflitas de lana que me compré ya son las puras garras luego de diez años, ya necesito que vayamos de nuevo.

Luego otro año quisiste ir a Amozoc, en mi querida Puebla, ahí saliendo de la capital poblana luego luego ahí está, y como se les da re bien hacer figuras de nacimiento, pues nos trajimos hartas Sagradas Familias, pero pocos reyes Magos, y más estrellas de Belén. Cantidades diferentes de cada personaje del nacimiento, y hubo que poner dos Baltazares para completar, o dos estrellas para compensar los nacimientos mal armados.

Fue un logro en la terrible pandemia convencerte que solo fuéramos a la Ciudadela, allá por el Metro Balderas, y ese año nos quedamos en la ciudad, y todo salió muy bien. No fue tan caro, y a todos les tocó regalo. Años difíciles aquellos. Pero un gusto darles el abrazo con cubreboca y rapidito. Quien iba a decir que íbamos a regalar fruteros con botellitas de gel antibacterial al centro.

El año antepasado fuimos también en la Ciudad de México al Mercado de Río Blanco, por el Metro Bondojito, impresionante, casi cinco kilómetros de propuestas navideñas, colorido, y tanta cosa con etiquetita en chino, que curiosos signos de su idioma ¿verdad? Para mi incomprensibles, pero están en varios objetos de la casa, tu wafflera por ejemplo, a la que le deseo muy larga vida, las series de foquitos que ponemos cada año, y en mi reloj despertador junto a mi cama. Signos chinos para empezar el día.

Ese Mercado de Río Blanco, todo un viaje comercial: guantes, bufandas, chamarras, zapatos, decoración, alimentos, juguetes, piñatas. fruta, nacimientos, de todo, y de larga duración, de finales de noviembre hasta después de Reyes, como mes y medio de venta, convivencia, caminar y cargar regalos.

Y justo en esa ida al Mercado, tan cerca de la Basílica de Guadalupe, este noviembre me vino a la mente cuando fuimos con el grupo “Naturales de Azcapotzalco” en peregrinación, que en vez de ir a provincia este año a ver que compramos de regalo, pues proponerte que este año vayamos a la Basílica a pedir por todos nuestros seres queridos, tu familia, la mía, nuestras amistades, les traigamos si quieres una estampita o una agua bendita, y un texto breve que por ahí escribas acerca de que el 14 de septiembre de 1813, en los “Sentimientos de la Nación”, el padre José María Morelos y Pavón, estipuló en el artículo 19 de ese texto leído en Chilpancingo, Guerrero, que la legislación debía establecer que el día 12 de diciembre en todos los pueblos, se dedicara a la patrona de nuestra libertad, María Santísima de Guadalupe, y encargara a todos los pueblos la devoción mensual a ella.

Ándale mi amor, vamos a evitar las casetas este año, hagamos un giro a nuestros obsequios, démosle relevancia a este asunto, festejando en su basílica y en su tierra elegida, a la Madre del que el día 12 aun esta por nacer, es decir, en su imagen la Virgen aun está embarazada, por eso lleva una cinta, está “en cinta”.

Vamos a adelantarnos a la Natividad, la Navidad pues, y el día 12 de diciembre les damos un obsequio sencillo, un cromo con la imagen de Ella por ejemplo. 

En la basílica pedimos por ellos, e igualmente después los vamos a abrazar y a mirar a los ojos sonrientes.

De mi parte mi amor, te juro que el gusto de verlos me es más grande, mucho más, que el de ir a carretera con el pretexto de los regalos.

A pasear podemos ir en otra ocasión, cuando quieras, sin tanta gente, y si gustas nos traemos regalos también, para el clásico "¡Mira lo que te traje!".

¿Para qué tenemos que ir cuando todos salen de vacaciones?

Tú y yo jubilados ya no dependemos de esos calendarios, cuando el hospedaje es más caro o escaso, y mi esqueleto ya siente un frío que de joven no imaginaba. 

Ya no quiero viajar con cobijas.

Mejor cobijemos a nuestros seres queridos con el primer obsequio decembrino el día 12, algo bien guadalupano, y pidamos en nuestra Fe por su salud y alegría.

Te dejo esta carta para que la leas cuando salgas de bañarte, yo mientras voy por un ponche a Sanborns, por una caja de cervezas Nochebuena, y te dejo que lo pienses. Cuando regrese lo platicamos con las bebidas.

¿Te parece bien mi amor?

¡Salud!



Entradas más populares de este blog

MUJERES CRONISTAS DE AZCAPOTZALCO, CDMX (primera parte)

LUZ DE AGUA

¿UNOS XV AÑOS DIFERENTES?