A CIEN AÑOS DE ROSARIO CASTELLANOS, Apuntes para una declaración de fe

A CIEN AÑOS DE ROSARIO CASTELLANOS

 

Apuntes para una declaración de fe

 

Por Marco Antonio Orozco Zuarth

 


El poema Apuntes para una declaración de fe fue publicado por primera vez en 1948 en Ediciones de América, Revista Antológica del Departamento de Divulgación de la Secretaría de Educación Pública. Junto con Trayectoria del polvo, constituye la base de la trayectoria poética de Rosario Castellanos.

Se trata de un poema de vastas dimensiones filosóficas y críticas, que transita de la desesperanza y el absurdo hacia la posibilidad de una redención. En su recorrido, se sumerge en una crítica existencial y social, fusionando la angustia metafísica con el desencanto histórico y cultural.

El poema abre con una visión del mundo como algo estéril y sin sentido:

 

El mundo gime estéril como un hongo.

Es la hoja caduca y sin viento en otoño,

la uva pisoteada en el lagar del tiempo

pródiga en zumos agrios y letales.

Es esta rueda isócrona fija entre cuatro cirios,

esta nube exprimida y paralítica

y esta sangre blancuzca en un tubo de ensayo.

 

La desolación se manifiesta en imágenes de decadencia y muerte, mostrando un mundo que ha perdido su vitalidad y su conexión con lo trascendente. La metáfora de la rueda inmóvil, la nube paralítica y la sangre contenida en un tubo de ensayo refuerzan la idea de un universo mecanizado, sin alma, donde la existencia parece haberse reducido a un experimento frío y sin propósito.

A mitad del poema, surge un recuerdo de armonía y vitalidad:

 

"En un día de amor yo bajé hasta la tierra [...]

olía a hierba húmeda, a cabellera suelta."

 

Aquí, la voz poética experimenta una comunión con la naturaleza, evocando una tierra fértil y palpitante. La vida se percibe orgánica, integrada, antes de que la caída del hombre marque su ruptura con esta armonía.

El poema alude al Génesis con imágenes del Paraíso y la caída:

 

"El hombre daba vueltas alrededor de un árbol

trenzado de manzanas y serpientes."

 

Sin embargo, lejos de una visión religiosa ortodoxa, Rosario presenta una reinterpretación irónica de la historia bíblica. Dios aparece como un vigilante castigador, y el arcángel que expulsa a los hombres del Edén empuña una "decidida espada de latón", símbolo de un poder desgastado, de una autoridad que ha perdido su legitimidad.

Tras la expulsión del Paraíso, la humanidad se adentra en una realidad fragmentada y vacía. Es la vida moderna, con su artificiosidad, su cinismo y su pérdida de lo sagrado, aparece como una degradación constante:

 

"Somos la raza estrangulada por la inteligencia."

 

La crítica se amplía hacia el capitalismo y la mercantilización de la vida:

 

"Es la generación moderna y problemática

que toma coca-cola y que habla por teléfono

y que escribe poemas en el dorso de un cheque."

 

Aquí, nuestra poeta expone cómo el mundo ha sustituido el asombro y la plenitud por la banalidad, por una existencia mecanizada y regida por el consumo.

El poema se sumerge en la desesperación cuando la voz lírica describe el intento fallido del suicidio; no hay escapatoria:

 

"Nos sorprende saber que no tenemos sangre ni tinta enrojecida."

 

El sujeto moderno ha sido reducido a una maquinaria sin vitalidad real, atrapado en un ciclo de inercia donde incluso la muerte parece haber sido domesticada. No obstante, esta visión apocalíptica, el poema insinúa un horizonte de esperanza:

 

"Dejemos que los muertos entierren a sus muertos

y busquemos la aurora."

 

Rosario sugiere la posibilidad de una redención, una "aurora" que puede guiar a la humanidad fuera de su letargo. El poema cierra con una referencia a un "continente verde", que es América Latina, una tierra que aún conserva su energía vital. Este final nos devuelve a la posibilidad de la redención, no a través del retorno al pasado, sino mediante la construcción de un futuro donde lo humano recupere su conexión con su esencia.

Este poema es, en esencia, un lamento por la pérdida de lo sagrado en la existencia humana, pero también una invitación a reencontrarlo. De ahí la "declaración de fe", que no es de carácter religioso, sino una búsqueda existencial y filosófica.

El término "apuntes" indica que no se trata de una afirmación definitiva, sino de un bosquejo, una serie de reflexiones que acercan a la poeta a una realidad en construcción. En este sentido, la fe no es el culto a lo sagrado o la creencia dogmática, sino un acto reflexivo y analítico sobre la realidad y la posibilidad de superarla.

Así, el título del poema puede interpretarse como una ironía que busca encontrar una base espiritual en un mundo desdibujado por el vacío de significados.

Algunos críticos lo interpretan como una metáfora de la situación de la mujer en el México de la época, una afirmación de su evolución cultural y su capacidad creativa; lo cual tiene mucho sentido, ya que es la situación que ella misma está experimentando, en esos momentos en que está estudiando en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

También es una crítica a la modernidad que se está desarrollando en el mundo y en México (ver la quinta entrega, finales de los años 40); cambios que ya no impactan a la adolescente llegada de Comitán a principios de la década; sino que es el desencanto de una joven universitaria ante un progreso que arrasa con la cultura, la historia, la naturaleza y los valores humanos.

Es la modernidad que irrumpe para romper con la conexión con el mundo, expresada a través de la metáfora del reloj:


No me explico por qué

fue indispensable que alguien inventara el reloj

y desde entonces todo se atrasa o se adelanta,

la vida se fracciona en horas y en minutos

o se quiebra o se para.

 

Y en el contexto, la ilusión del progreso, en donde la inteligencia se ve atrapada y se vende al mejor postor, como una trapecista o prostituta; es decir la pérdida de la conciencia por parte de un colectivo que abandona su humanidad para insertarse en la esfera del capitalismo emergente.

En síntesis, Rosario Castellanos nos ofrece una visión profundamente crítica de la modernidad, donde la humanidad ha sido expulsada del asombro y arrojada a un mundo de simulacros. Sin embargo, en su ironía y desencanto, el poema no es completamente nihilista. A través de la memoria del contacto primigenio con la tierra y la sugerencia de un futuro por descubrir, se abre una posibilidad de redención.


 

Bibliografía

 

Castellanos, Rosario. Apuntes para una declaración de fe, México: Secretaría de Educación Pública, 1948

 

(Artículo publicado en el diario "Ultimatum", de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el día 12 de marzo de 2025, página 13) (Crédito de imagen a quien corresponda)

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