VASILI KANDINSKY Y SU OPINIÓN DEL COLOR EN LO ESPIRITUAL
VASILI KANDINSKY Y SU OPINIÓN DEL COLOR EN LO ESPIRITUAL
Por Martín Borboa Gómez
Por favor, fijarse en los años:
Nació en Rusia en 1866
A los 30 años se va a Munich.
En 1899 termina sus estudios con un primer profesor de arte en Munich, para cambiar a un segundo con quien inició en 1900.
Su libro “Lo espiritual en el arte” publicado en 1911
Regresó un tiempo a su natal Rusia, (En 1921 a la edad de 55 años) deja Rusia para regresar a Alemania.
Ingresó a la Escuela Bauhaus en 1922
Salió de la Escuela Bauhaus en 1933 cuando los nazis la cerraron.
Falleció en 1944, a los 77 años
Hay doble 0, dobe 1, doble 2, 3, 4, 5, 6 7, 9. No hay doble 8 porque al haber vivido en años 1800 habría sido triple, y no hallé algun cambio particular en el año 1888.
En cada caso, el doble número fue una situación poderosa, que redirige rumbo, lo inicia, lo catapulta, o lo termina, incluso de forma fatal.
El había estudiado Derecho y Economía, incluso fue profesor en la Facultad de Derecho, pero a los 30 años se decidió por la pintura, luego de haber visto una exposición del impresionista Manet en Moscú y una ópera de Wagner.
Para seguir su camino artístico se trasladó a Munich en donde se integró a una academia. Hablaba alemán, pues su abuela materna desde niño le habló en ese idioma. Progresó y tuvo éxito en la pintura. Llegó a ser nombrado Presidente de la “Nueva asociación de artistas de Munich”.
En su libro “Lo espiritual en el arte”, dice en el capítulo dedicado al color, y en otros posteriores (fragmentos):
COLOR
Dice: “Por ejemplo, la música dispone del tiempo, de la dimensión temporal. La pintura, que carece de esta posibilidad, puede sin embargo presentar todo el contenido de la obra en un instante, lo cual es imposible para la música”.
“En su representación musical, el azul claro correspondería a una flauta, el oscuro a un Violoncello y el más oscuro a los maravillosos tonos del contrabajo; el sonido del azul en una forma profunda y solemne es comparable al de un órgano”.
“El verde absoluto es el color más tranquilo que existe: carece de dinamismo, carece de matices, ya sean de alegría, tristeza o pasión; no exige nada; no llama a nadie. La ausencia constante de movimiento es una cualidad, benéfica para los hombres y las almas cansadas, pero al cabo de un tiempo puede resultar aburrida. Los cuadros pintados en armonía verde lo confirman”.
Musicalmente se podría asociar el verde absoluto a los tonos tranquilos, alargados y semi-profundos del violín”.
“El violeta es pues un rojo enfriado, tanto en sentido físico como psíquico, por eso tiene algo de enfermizo, apagado (como la escoria) y triste. No sin razón se considera que es un color adecuado para vestidos de ancianas. Los chinos lo utilizan como color de luto. El violeta recuerda al sonido del corno inglés o de la gaita y, cuando es profundo, a los tonos bajos de los instrumentos de madera (por ejemplo, al fagot)”.
“Los tonos de los colores, al igual que los musicales, son de naturaleza más matizada, despiertan vibraciones anímicas mucho más sutiles que las que se pueden expresar con palabras. Cada tono encontrará con el tiempo su expresión en palabras, pero siempre queda un residuo no expresado por ellas, que no constituye un rasgo accesorio sino precisamente lo esencial. Por eso las palabras nunca pasarán de ser meros indicadores, etiquetas externas de los colores”.
“Al contemplar una paleta llena de colores obtendremos dos
resultados:
1.—Un efecto puramente físico: la fascinación por la belleza y las cualidades del color. El espectador podrá sentir o bien una satisfacción y una alegría semejantes a las del sibarita cuando disfruta de un buen manjar, o bien una excitación como la del paladar ante un manjar picante. Luego se sosiega y la sensación desaparece, como tras haber tocado hielo con los dedos. Se trata pues de sensaciones físicas que, como tales, son de corta duración, superficiales y no dejan una impresión permanente en el alma. De la misma forma que al tocar el hielo sólo se siente el frío físico y se olvida esta sensación cuando el dedo se calienta de nuevo, así desaparece el efecto físico del color al apartar la vista. Y así como la sensación física del hielo frío puede ser más penetrante, despertar sensaciones más profundas y provocar una serie de vivencias psicológicas, la impresión superficial del color puede también convertirse en vivencia.”
“2.—el efecto psicológico producido por el color. La fuerza psicológica del color provoca una vibración anímica. La fuerza física elemental es la vía por la que el color llega al alma.”
“Al estar el alma inseparablemente unida al cuerpo, es posible
que una conmoción psíquica provoque otra correspondiente por asociación. Por ejemplo,
el color rojo puede provocar una vibración anímica parecida a la del fuego, con
el que se le asocia comúnmente. El rojo cálido quizá sea excitante, hasta el
punto de que puede ser doloroso, por su parecido con la sangre. El color, en
este caso, recuerda a otro agente físico que produce un efecto psíquico
doloroso.
Si esto fuera así, podríamos explicar sin dificultad, mediante la asociación, los efectos físicos del color no sólo sobre el sentido de la vista, sino también sobre los demás sentidos. Podríamos deducir, por ejemplo, que el amarillo claro produce una sensación ácida por asociación con el limón”.
“Por ejemplo, los colores claros atraen la vista con una intensidad y una fuerza que es mayor aún en los colores cálidos; el bermellón atrae y excita como la llama, a la que se contempla con avidez. El estridente amarillo limón duele a la vista como el tono alto de una trompeta al oído, la mirada no podrá fijarse y buscará la calma profunda del azul o el verde. En un nivel de sensibilidad superior, este efecto elemental trae consigo otro más profundo: una conmoción emocional”.
“Si se acepta esta explicación, tendremos que admitir también que la vista no sólo está en relación con el sabor, sino también con todos los demás sentidos. Y así ocurre, en efecto. Algunos colores parecen ásperos y erizados, y otros son como pulidos y aterciopelados e invitan a la caricia”
“Sin embargo, esta explicación, que en el fondo está basada
en la asociación, no será suficiente en algunos casos que nos parecen muy
importantes. Quien haya oído hablar de la Cromoterapia sabe que la luz de color
puede producir determinados efectos en el cuerpo. Se ha intentado aprovechar
esta fuerza del color en el tratamiento de diversas enfermedades nerviosas, y
se ha constatado que la luz roja estimula el corazón mientras que el azul puede
producir una parálisis momentánea. Si se pudieran observar efectos parecidos
sobre los animales, o incluso las plantas, quedaría invalidada la argumentación
por asociación.
Esto demuestra, en cualquier caso, que el color tiene una fuerza enorme pero poco estudiada, y que puede influir sobre el cuerpo humano en tanto que organismo físico”.
“En general, el color es un medio para ejercer una influencia directa sobre el alma. El color es la tecla, el ojo el macuto, y el alma es el piano con sus cuerdas. El artista es la mano que, mediante una u otra tecla, hace vibrar adecuadamente el alma humana. La armonía de los colores debe fundarse únicamente en el principio del contacto adecuado con el alma humana, es decir, en lo que llamaremos el principio de la necesidad interior”.
Y ¿por dónde va la idea de esa necesidad interior?
Nos dice Kandinsky:
“La armonía formal tiene su única base en el principio del contacto adecuado con el alma humana, antes definido como principio de la necesidad interior”.
“La elección del elemento consonante en la armonía de las formas, por lo tanto, debe basarse únicamente mente en el principio del contacto adecuado con el alma humana. Entonces la elección del objeto también se rige por el principio de la necesidad interior”.
“La necesidad interior
tiene su origen en y está determinada por tres necesidades místicas:
1.—El artista, como creador, ha de expresar lo que le es propio
(elemento de la personalidad ).
2.—El artista, como hijo de su época, ha de expresar lo que es
propio de ella (elemento del estilo, como valor interno, constituido por el
lenguaje de la época más el lenguaje del país, mientras éste exista como tal ).
3.—El artista, como servidor del arte, ha de expresar lo que es propio del arte en general”
Y para quienes desean forzar medidas en esto del arte, Kandinsky dice, hablando de –Respuesta-:
“la que el arte dará siempre a todas las cuestiones que impliquen un deber. El arte, eternamente libre, ignora la obligación. El arte se opone a ella como el día a la noche”.
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