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XANCOPINCA, EL MANANTIAL ESCONDIDO (ÍNDICE)

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XANCOPINCA, EL MANANTIAL ESCONDIDO (ÍNDICE)   AZCAPOTZALCOGRAFÍA .   Imagen generada con IA Para leer cada capítulo de esta fascinante obra del autor David Briones, dar clic sobre el capítulo de su elección: CAPÍTULO 1: La doncella blanca CAPÍTULO 2: La hija del rey CAPÍTULO 3: La misión de madre e hija CAPÍTULO 4: Las sombras se acercan CAPÍTULO 5: La traición del usurpador CAPÍTULO 6: El complot del asesino CAPÍTULO 7: El primer Huey Tlatoani (fin) Imagen generada con IA

XANCOPINCA, EL MANANTIAL ESCONDIDO (Capítulo 2 de 7)

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XANCOPINCA, EL MANANTIAL ESCONDIDO (Capítulo 2 de 7) Por David Briones   AZCAPOTZALCOGRAFÍA .   Imagen generada con IA II. La hija del Rey   Los días de lluvia pasaron, los de frío que cala los huesos llegaron y se fueron también, y a mediados de la época de calor, el vientre de Iztacxóchitl estaba por explotar, la matrona le reveló una noticia que la desilusionó un poco, esperaba una niña, pero la curandera le vislumbró que en un futuro sería madre de un  gran señor que cambiaría los tiempos. Aun sin dar a luz, Iztacxóchitl seguía trabajando en sus huacallis y en la siembra de calabacitas en su pequeña chinampa. Su padre aceptaba con cierta indiferencia el embarazo de su hija, en el fondo no le agradaba Tezozómoc, pues el padre de éste, Acolnáhuatl, mató a muchos de sus amigos y compañeros de armas; él nunca confiará en los “que se sientan en las rocas” (tepanecas).  Los vecinos ya corrían el rumor de que el padre del bebé de Iztacxóchitl, era el mismís...

XANCOPINCA, EL MANANTIAL ESCONDIDO (Capítulo 1 de 7)

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XANCOPINCA, EL MANANTIAL ESCONDIDO  (Capítulo 1 de 7) Por David Briones  AZCAPOTZALCOGRAFÍA .     Capítulo I. La doncella blanca   La tarde era gris de cielo encapotado que contrastaba con el día soleado de hace apenas unas horas. La joven Iztacxóchitl, terminaba el grueso tejido del último huacalli del día, contó al final diez contenedores hechos de palma gruesa e hilo de zacate. Pensó que al día siguiente iría temprano al mercado de Azcapotzalco a vender sus calabacitas de la chinampa y sus huacallis, pensó también que le ganaría a Tonatiuh a levantarse para ir primero al manantial a ofrecerle los frutos a la diosa Cihuacóatl (1) para pedir permiso de bañarse y que le augure buen retorno a su casa. Cihuacóatl. Museo Nacional de Antropología.  Crédito de imagen: David Briones Tomó un poco de agua y se fue a dormir. El agua de éste manantial siempre la reconfortaba. Su jacal era de los más pequeños y alejados de la isla. Su padre yacía do...