MUJERES CRONISTAS DE AZCAPOTZALCO, CDMX (primera parte) Por Virginia Hernández Vázquez T exto presentado por la autora en Faro Xochicalli, marzo 2025 AZCAPOTZALCOGRAFÍA . Las mujeres hemos sido parte fundamental de la crónica de nuestro país, parte del patrimonio cultural, registrando hechos, sucesos del entorno y fuera de él, en todos los ámbitos. Tenemos cronistas locales, que se han abierto camino solas, con trabas y dificultades tanto en el campo de investigación, como entre propios cronistas hombres y mujeres. Existen millones de relatos y crónicas de mujeres desde dentro de nuestra familia y conocidos, con lo que conocemos hechos de la historia de México, que no están escritos en los libros. Varias m ujeres investigan, escriben y comparten información de nuestro país y el mundo, de la sociedad, de las costumbres, creencias, leyendas, de la vida cotidiana, de personajes, y todas son valiosas. En Azcapo...
TRES TEMPORADAS DE FANTASMAS EN LA UNIDAD TLATILCO, AZCAPOTZALCO, CDMX Por Joel Luna Mendoza AZCAPOTZALCOGRAFÍA . Era el año de 1958 cuando llegamos a vivir a la Unidad Tlatilco, en la entonces delegación Azcapotzalco. El IMSS con un programa de vivienda en renta a bajo costo, benefició a muchas familias de trabajadores de fábrica y empleados de gobierno. La unidad habitacional, estaba impecable y se fue poblando poco a poco en sus 44 edificios. Esta unidad tendría una gemela en el Distrito Federal, en la delegación Miguel Hidalgo y es conocida hoy como la Unidad Legaría. Los departamentos de una, dos o tres recámaras con una sala comedor, una cocina, un baño y un pasillo, aunque pequeños eran cómodos para las familias numerosas, de por lo menos cinco hijos o más, además contaba con servicios de áreas comunes como andadores, áreas comerciales, cisternas con tanque elevado de almacenamiento de agua, también, jardines que para nuestro asombro actual, ¡es...
XANCOPINCA, EL MANANTIAL ESCONDIDO (Capítulo 1 de 7) Por David Briones AZCAPOTZALCOGRAFÍA . Capítulo I. La doncella blanca La tarde era gris de cielo encapotado que contrastaba con el día soleado de hace apenas unas horas. La joven Iztacxóchitl, terminaba el grueso tejido del último huacalli del día, contó al final diez contenedores hechos de palma gruesa e hilo de zacate. Pensó que al día siguiente iría temprano al mercado de Azcapotzalco a vender sus calabacitas de la chinampa y sus huacallis, pensó también que le ganaría a Tonatiuh a levantarse para ir primero al manantial a ofrecerle los frutos a la diosa Cihuacóatl (1) para pedir permiso de bañarse y que le augure buen retorno a su casa. Cihuacóatl. Museo Nacional de Antropología. Crédito de imagen: David Briones Tomó un poco de agua y se fue a dormir. El agua de éste manantial siempre la reconfortaba. Su jacal era de los más pequeños y alejados de la isla. Su padre yacía do...