CRÓNICA ES (02): LIBRERÍA AYER TIENDA HOY
CRÓNICA ES (02): LIBRERÍA AYER TIENDA HOY
Por Martín Borboa Gómez
AZCAPOTZALCOGRAFÍA.
La crónica puede tomar material de lo que la historia formal quizá nunca va a voltear a ver.
Y con el tiempo, la historia llega a necesitar algún dato, y entre sus recursos, recurre a las crónicas para armar sus explicaciones, su contexto, su tiempo a examinar.
Por ejemplo, al final del año 2025, en diciembre, una librería del centro de Azcapotzalco, en la avenida de ese nombre número 708, anunciaba que se retiraba, no de un día para otro, pero su partida era inevitable, y puso algunos letreros, anunciando un 70% de descuento para liquidar su inventario, el dueño del local o su administración colocó un cartel que decía “se renta”, y la azul fachada que por décadas vimos quienes pasamos por ahí constantemente, cantaba que se iría.
La cronología de estos acontecimientos, pues no es del interés general, algunos habrán tenido más curiosidad de ver que van a poner ahora, la historia de esa tienda será apenas una anécdota conforme pasen los años, y cuando se hable de librerías en el centro de Azcapotzalco, se perderá la huella de que si hubo una, por muchos años.
Quien gusta de hacer crónica, puede simplemente escribir la fecha y describir brevemente lo que vio de ese final, de ese nuevo comienzo.
¿Te ha pasado eso? Que notas un cambio y vas tomando nota mental del proceso. Días después hay avances, y notas que no hay marcha atrás, la transformación sigue y por fin un día, concluye, y en cuestión de semanas, todo termina, y el pasado fue borrado para siempre.
Y quien haya tomado notas, fotos, registros, guardados en su celular o su memoria algo al respecto, puede si gusta, hacer la crónica.
Si cerraron una librería, no será necesario escribir la historia de las librerías en México, ni hacer una búsqueda exhaustiva de casas editoriales que eran sus proveedoras, ni si estaba al día con la renta o el predial.
Basta con decir: “notaba que la librería iba a cerrar, y por fin, tal día cerró”.
Basta con decir: “un día noté cual sería el nuevo giro del local, y por fin abrieron tal día”.
El cronista puede hacer la investigación o dejar que la historiadora busque los orígenes de las librerías, cuando se fundó la cadena y cuando abrió su sucursal aquí en Azcapotzalco.
Puede dejar que otros hagan el rastreo, o hacerlo: es su libertad.
Pero el cronista puede expresar su nostalgia por esa librería en donde quizá le compraron su primer libro de Julio Verne, o la tristeza de ver cerrado en lugar donde compró apenas hace dos meses los útiles de su hija.
El cronista puede lamentar que no verá más a la dulce señora que cobraba en la caja, o que la intensa fachada azul, se ha convertido ahora en una cara blanca que la lluvia del próximo verano podrá manchar un poco.
En Azcapotzalco estaba "La casa del Libro", y ya dejó de estar. El cronista puede hablar de lo que le hace sentir eso.
Suena a sesión con la psicóloga ¿verdad?
Pues quizá la crónica tiene algo de terapia para quien la escribe, ya que puede expresar “cómo le hace sentir tal o cual acontecimiento”.
En la historia, no se acostumbra que el redactor plasme su opinión.
En el periodismo, puede darse alguna opinión pero aun así se da preferencia a la información antes que a la opinión.
En la crónica, la libertad admite incluso, que en varios casos, sea pura opinión.
En este caso, les cuento que había una librería de la cadena “La Casa del Libro” en el centro de Azcapotzalco, a inicios del 2025 ahí compré un libro de Guillermo Prieto.
El día 16 de diciembre 2025, el lugar ya tenía carteles de un gran descuento en su mercancía restante, y el 14 de febrero del 2026, ya abría sus puertas la nueva sucursal de la tienda canadiense “Joi Dollar Plus”, en donde compré un nuevo ratón para mi computadora, costó 50 pesos, había azul, negro y lila creo. Y si había varias personas mirando o como yo, comprando. Incluso ahí por primera vez noté que los empaques de los carritos de Hot Wheels, tienen impreso "Modelo 2026" en los autos de diseño reciente, para destacar las novedades de los carritos de años anteriores. No se si el año ya lo destacaban antes. En fin.
La historia no creo que volteé a ver este tema de la librería nunca.
El periodismo podría mirar si se tratara de una tienda más grande, tipo Liverpool.
La crónica si quiere, puede incluso voltear a mirar que Don José, el del carrito de las gelatinas, hoy no trajo rompope. ¿Andará distraido? Vamos a preguntarle.