SOBRE EL AMOR
SOBRE EL AMOR
Por Amalia Elorduy
El
pasado jueves 5 del actual mes de febrero 2026, tuve el placer de asistir a la Cafetería “La Azotea”
en Naucalpan, Edomex, en uno de los programas de la Semana del Arte 2026 del
Grupo Luz y Palabra con nuestro compañero del Taller de Relatos de Azcapotzalco, Oscar GoZa.
Además
de una cordial convivencia, con la presentación de una joven pintora, teatro y
música, en su sesión de Literatura y Poesía, presidida muy agradablemente por
Oscar, se enriqueció mi mente y mi espíritu con varios poemas, tanto de autores
clásicos como de jóvenes expresando sus inquietudes y anhelos en el vertiginoso
y difícil mundo en que están viviendo hoy.
Estos
últimos me hicieron reflexionar y enfrentarme a esta juventud de hoy que, en el
caos en que les ha tocado vivir, aún conservan grandes esperanzas y visiones de
un mundo mejor. En otra ocasión
presentaré a ustedes alguno de sus poemas.
Por
ahora, como yo pertenezco a una época que pudo todavía impregnarme de
romanticismo, quiero compartirles un poema de Manuel M. Flores. Fue un poeta del siglo XIX, contemporáneo y
amigo de Manuel Acuña, quien estaba enamorado de una joven, Rosario de la Peña.
Asistían a las reuniones de los poetas
de entonces, en las tertulias literarias de Ignacio Manuel Altamirano y Juan de
Dios Peza. Pero Rosario amaba a Manuel M. Flores y era su novia.
Manuel Acuña estudiaba medicina en la Ciudad de México, en la Escuela de Medicina en Santo Domingo, donde, como era muy pobre se le prestaba un pequeño cuarto sin costo para vivir. Acuña compuso un poema dedicado a ella, “Nocturno a Rosario”, unos días antes de suicidarse con cianuro en su cuartito, a la edad de 24 años. Otro de sus más famosos poemas es “Ante un Cadáver”.
Manuel M. Flores compuso también un poema dedicado a Rosario, que ha sido convertido en canción. Se cantó el pasado jueves en La Azotea. Tomen en cuenta que es de la época romántica y espero que les guste:
Manuel M. Flores
Fragmentos de un poema convertidos en canción.
(Elegí las estrofas que me gustaron más)
Amémonos
Como en la sacra soledad del templo
sin ver a Dios se siente su presencia,
yo presentí en el mundo tu existencia,
y, como a Dios, sin verte, te adoré.
.¡Amémonos, mi bien! En este mundo
donde lágrimas tantas se derraman,
las que vierten quizá los que se aman
tienen un no sé qué de bendición.
Amar es empapar el pensamiento
en la fragancia del Edén perdido;
amar es... amar es llevar herido
con un dardo celeste el corazón.
Es tocar los dinteles de la gloria,
es ver tus ojos, escuchar tu acento,
en el alma sentir el firmamento
y morir a tus pies de adoración.