SAN AGUSTÍN DE LAS CUEVAS, PARROQUIA, TLALPAN, CDMX
SAN AGUSTÍN DE LAS
CUEVAS, PARROQUIA, TLALPAN, CDMX
DOMINGO DE
RESURRECCIÓN
Por Martín Borboa Gómez
En buena parte del planeta, el domingo 6 de abril del 2026,
se celebró con gran alegría la Resurrección de Jesús, se leyó de las Sagradas
escrituras cristianas, del santo evangelio según San Juan 20, 1-9, el pasaje en
el que María Magdalena en el amanecer descubre la tumba de Jesús abierta y vacía,
por lo que corre a avisar y dar la noticia.
En la celebración eucarística llevada a cabo a las 7 pm en esta parroquia, se cantó, se aplaudió, se tocaron instrumentos, se roció agua bendita, pero principalmente se oró, se reflexionó y se explicó, sobre el gran significado de la resurrección de Jesús, y de la importancia para el fiel acerca de creer en su fe.
Entre otras cosas, se subrayó la idea de entender que esta resurrección es para cada creyente, que así como Jesús llamó de la oscura tumba a su mejor amigo Lázaro, a que saliera de ella, igualmente es un llamado a que de los oscuros pensamientos, sentimientos, actos, tentaciones, que pudiéramos tener en nosotros, salgamos a la luz, y continuar siendo los mejores amigos de Él.
La gran cantidad de infantes y jóvenes que participaron estos 4 días (de jueves a domingo) en las actividades eclesiales, al terminar la misa fueron invitados a pasar al frente del templo, y recibieron una gran ovación. No soy ningún experto en calcular cuantas personas caben en un metro cuadrado, ni pude contarlos mientras los miraba, pero no tengo duda de que más de cien personas estaban frente al altar, cantando la misma canción, que repetía las palabras “resucitó”, “amor”, “venció a la muerte con poder”, etc.
La celebración no pudo ajustarse a la acostumbrada duración de 1 hora, se extendió por más tiempo, se dio lugar a la salida ordenada de las personas, y se abrió espacio para que la siguiente misa comenzara.
La lluvia mojaba el gran y arbolado atrio, y en un salón adyacente, los infantes y jóvenes, profundamente motivados por tan hermosa celebración, continuaban sus actividades, programa y despedida.
Estoy seguro, que el año próximo, la cantidad de participantes en esos grupos juveniles será mayor, pues se correrá la voz de la alegría que los participantes y sus familiares, experimentaron en su espiritualidad, y crecerá el interés en ser parte de ello.