CARNAVAL BAJO LA SOMBRA
CARNAVAL BAJO LA SOMBRA
Por Miguel
Ángel González González
Me encuentro
en casa y a lo lejos se escuchan tambores y música tradicional mexicana, alguien
está hablando por el micrófono, sin dudarlo, tomo mi sombrero y me dirijo hacia
aquel bullicio, me percato a lo lejos que se puede apreciar a simple vista a
las personas tanto hombres como mujeres y niños portar sombreros de diferentes
tipos, formas, tamaños y materiales, característicos de cada región de la república
mexicana.
Me acerco y me doy cuenta de que en la alcaldía Azcapotzalco se vive con gran alegría la música y danza regional de diferentes estados de la república mexicana, así como, de sus cuatro grandes huastecas: la Potosina, la Hidalguense, la Veracruzana y la Tamaulipeca. Que dan también vida a sus tradiciones, cultura y herencia a través de los talleres artesanales como aplicación de chaquira en piedras, bordado en manta, hacer ahumadores, moler el cacao en metate, entre otros.
Las artesanías con sus bellos grabados, bordados y vestimentas, envueltos con el aroma característico de sus bebidas y gastronomía para recordar siempre nuestra identidad nacional.
Es el Festival Son para Milo 2026 llevado a cabo del 1° al 4 de octubre de 2026 para celebrar su XXIII edición con dos escenarios majestuosos meramente chintololos, la Explanada de la Alcaldía Azcapotzalco y el Parque Hundido de Azcapotzalco recién renovado.
El día está soleado, el sol está en su gran resplandor y las personas se acercan a los puestos a adquirir un sombrero para continuar disfrutando de esta gran fiesta. Algunos compran sombreros, llamado así, porque da sombra, este artículo o herramienta de trabajo para muchas personas, se ha portado por años para cubrirse del sol, usar en el campo o actualmente hasta en la oficina e inclusive hasta para cubrirse del frio.
En esta ocasión, eran sombreros michoacanos de palma, con su característico listón negro o rojo para ajustarlo a la cabeza, de copa media y ala grande, otros optan por el sombrero veracruzano de palma, cuatro pedradas, copa alta y ala mediana o corta, también eligen los de estilo Sinaloa a pesar de que algunos son de fieltro, lana, pelo de conejo, castor o hasta de bisonte y adornados con su toquilla con una pluma de ave o algún accesorio que les agrade, estos eran de palma con su copa alta, ala media, ligeramente con dobles a los costados y frente ligeramente doblado hacia abajo, así como, la parte de atrás para cubrir bien del sol y tenga un estilo aerodinámico como el sombrero vaquero o texana nombrados así por el lugar de creación, Texas, que son para cubrirse de las ramas de los árboles cuando se va a caballo y pasen estas sobre el sombrero sin lastimar o rayas el rostro, habían sombreros traídos desde Jalisco los sombreros charros elaborados en palma o paja de trigo, de ala ancha, copa alta de cuatro pedradas y con aplicación en frente, que por su puesto, también son elaborados estos de diferentes materiales, su barbiquejo de correa de cuero no podía faltar para sujetarse el sombrero en la barbilla del jinete o charro al momento de montar a galope en el caballo.
Es un sombrero emblemático de nuestro México y que en lo particular me genera identidad con mis raíces por parte de mi abuelo materno que era de Tecolotlán Jalisco, también me arraiga a las tradiciones charras que hubo por parte de mi lado paterno con mi bisabuelo, padre de mi abuelita que fue charro de la Villa en el aquel Distrito Federal, por supuesto se encontraban sombreros yucatecos, tipo fedora y Panamá todos ellos en palma de ala pequeña con frente doblado para la sombra y con su listón de toquilla.
Durante todo el día hasta la noche las personas portaban sus sombreros con orgullo mexicano y al ritmo de la música bailaban e intercambiaban miradas y carcajadas. Fue un gran día que pude vivir y compartir con mi novia y amada Vickynela.



