EL PLACER DE ESCRIBIR
EL PLACER DE ESCRIBIR Por Adrián González Cabrera Transcurría mi adolescencia cuando empecé a tomar conciencia de la importancia de la comunicación humana. Las únicas formas de comunicarme, hasta entonces, habían sido a través del habla y mi incipiente escritura. En ese entonces empecé a comunicarme gráficamente a través de mis dibujos, aunque al principio estos eran pésimos, pues la habilidad de mi mano derecha —soy diestro— era muy limitada. Un día de esta calurosa primavera de 2025 estaba yo releyendo el libro «El Placer de Dibujar» de Gerhard Ulrich, exprofesor de la Escuela Superior de Bellas Artes de Berlín, Alemania —que me regaló una hermana mía en 1973—. Al leer recordaba cuanto placer sentía yo al salir de casa los sábados por la mañana con mi tabla de dibujo en las manos y mis portaminas de diferentes graduaciones en los bolsillos —nunca llevaba goma de borrar— a diferentes poblados a realizar un dibujo específico a mano, generalmente ruinas de Haciendas...